sábado, octubre 06, 2012

SITGES 2012 - COMPLIANCE



   El Festival quiere ver en Compliance algún tipo de metáfora con la situación de crisis laboral que vive el mundo occidental actualmente. Juzguen ustedes:
   Comienza el día en un restaurante de comida rápida. El supervisor no ha venido pero la encargada sí y descubre que alguien se dejó abierto el día anterior el congelador con lo que parte de los ingredientes necesarios para preparar su fast-food se ha echado a perder. Pero esto no es más que el principio. Al poco de iniciarse la jornada se recibe una llamada en el restaurante; se trata de un policía que les informa que hay un ladrón en la plantilla, concretamente una ladrona, e insta a la encargada a que la retenga allí hasta que él llegue y proceda a seguir, teléfono en mano, todas sus instrucciones. De esta manera, y a pesar de que la situación se va volviendo cada vez más bizarra, la muchacha será confinada en un almacén, cacheada, desnudada y debes ver la película para saber cuántas cosas más.
   Lo más curioso del film probablemente sea que se trata de una historia inspirada en un caso real y, por lo visto, de más de uno. Es algo que da una dimensión mucho mayor a lo que vemos y para ello el “inspirado en hechos reales” aparece al principio con un rótulo tan grande como la misma pantalla. Yo personalmente no alcanzo a ver la relación entre lo expuesto en la película y la abrumadora crisis que nos tiene a todos locos más allá del hecho de que la acción transcurre en un entorno laboral. Puede que el exceso de celo de algunos de los miembros del personal del restaurante a la hora de hacer bien lo que consideran su trabajo sea un ejemplo de hasta que punto se teme hoy el acabar despedido pero más allá de eso lo que tenemos entre manos es una interesante película acerca de la fragilidad de la ética humana, dejando patente qué fácilmente resulta recorrer el camino hacia nuestro lado oscuro cuando se dan las condiciones oportunas; poder y sumisión.
   Aunque toda la película sucede en tan solo dos o tres escenarios, los distintos compartimentos del restaurante, la habilidad del director y el realismo de los diálogos y las interpretaciones permiten que la narración sea fluida y la tensión creciente, algo realmente complicado y que, sin la habilidad necesaria, podría escurrirse rápidamente hacia el terreno de la comedia perjudicando terriblemente no solo a la película en si, sino también al mensaje que nos quiere enviar. [SPOILER] Es cierto que, una vez desvelado el quid de la película, resulta difícil no sonreír en algún momento aunque llegue un momento en que esa sonrisa se nos congele (o debiera) [FIN SPOILER].
   “Compliance” es una película que probablemente hubiera funcionado de un modo mucho más efectivo en las manos de los hermanos Coen, ya que contiene algunos de los elementos con los que éstos suelen trabajar (america profunda, personas sencillas envueltas en situaciones criminales,…) si bien lo más probable es que el descenso hacia el humor negro hubiera sido inevitable y estuviéramos ante un tipo de film muy distinto.
   El film además no se anda por las ramas ni rellena con tomas o diálogos absurdos ninguno de los minutos que dura, algo en lo que también hubiera sido fácil caer una vez se plantea la situación. Antes al contrario, con gran habilidad se nos presentan todos los personajes y en apenas unas pocas conversaciones ya sabemos como son y qué podemos esperar cuando las cosas se pongan difíciles de cada uno de ellos.
   La película termina con un epílogo en el que vemos al personaje principal, la encargada del restaurante, ante las cámaras de televisión siendo entrevistada por un típico presentador sensacionalista (¿cuál no lo es, hoy dia?). Con ello se cierra el círculo de la humillación en el que, como ella misma dice, todos han sido víctimas y ahora vuelven a serlo ante los ojos y los oídos de todo el mundo.
   No se si Compliance es una película que hable sobre la crisis pero sí creo que es una película a la que vale la pena acercarse aunque sea para meditar unos minutos sobre lo que nos cuenta sin olvidar que se trata de la recreación de un suceso real, algo que aquí no es solo un reclamo sino la esencia misma del contenido del film.

1 comentario:

Agustín dijo...

No creo que la película sea una metáfora de la crisis laboral. Algo de eso hay, pero no creo que sea lo más importante de la misma.

Me llamó poderosísimamente la atención el cartel de "basado en hechos reales" más grande que había visto nunca. A partir de ahí pasan cosas que rayan lo increíble... pero que aceptamos porque sabemos que está basado en hechos reales.

¿Y si no lo fuese? ¿Qué diferencia hay entre el espectador que se cree lo que le cuentan porque ha leído un cartel enorme y la encargada que se cree que le está llamando un oficial de policía?

¿Hubiésemos percibido la película igual si quitamos ese enorme rótulo del principio? Este ejercicio metacinematográfico me parece maravilloso... independientemente de si está (o no, realmente no me importa) basada en hechos reales.