martes, octubre 07, 2008

SITGES 08- EDEN LAKE


“Gótico americano”, además de una célebre pintura, es como se conoce a las películas (fundamentalmente de los años setenta y ochenta) que tratan sobre como gente de ciudad se ve en serios apuros cuando se le ocurre pisar de forma incauta el mundo rural de la América profunda. Desde Psicosis hasta La matanza de Texas o Deliverance, todas ellas han servido para que se forje en nuestro imaginario colectivo la idea de que, en Estados Unidos, es mejor no alejarse demasiado de las urbes si es que uno no quiere acabar siendo pasto de alguna familia disfuncional, endogámica y caníbal.
Por otro lado, todos hemos podido ser testigos gracias a las noticias de televisión, de cómo la grabación de palizas y peleas por parte de nuestros adolescentes se está convirtiendo en una moda perversa. Ya sea con cámaras de video domésticas o, más habitualmente, con las cámaras de los teléfonos móviles, todo tipo de agresiones tanto a compañeros estudiantes como a indigentes o personas en general, son grabadas y colgadas en Internet como proezas.
Pues bien, la suma de estos dos conceptos es lo que nos brinda Eden Lake.
Por un lado tenemos a una pareja de enamorados que deciden abandonar por unos dias su ciudad y dirigirse a un lago remoto en el que el hombre tiene pensado pedir matrimonio a la mujer. En el otro lado, tenemos a un grupo de adolescentes bastante malencarados (con perro rottweiler o similar incluido) que desde el primer momento deciden incordiar y molestar a la pareja como forma de diversión y también como una manera de marcar el territorio (ellos viven en el pueblo de al lado del lago y lo utilizan para reunirse a fumar, beber y maltratar animales). Unos angelitos, mire usted.
Obviamente, y como no podía ser de otra manera en una película de este tipo, el enfrentamiento entre la pareja y el grupo de gamberros no tardará en ir subiendo de nivel, alcanzando su punto de giro cuando los chicos deciden robar el coche de la pareja, lo cual deriva en una pelea con navajas incluídas en la que acabará muerto el maldito perro. Y hasta aquí puedo leer aunque la deriva brutal y violenta que emprende la película a partir de ese momento es fácil de imaginar.
Pero siendo esta la enésima película que aborda una situación similar (ya hemos visto que existe hasta un concepto que las engloba) ¿qué aporta Eden Lake? Podríamos ver en ella una denuncia o crítica al tema de las palizas y su grabación en móvil. O también podríamos ver una película más de entretenimiento para los que gustan de emociones fuertes. Un servidor cree que en el fondo es bastante más lo segundo que lo primero aunque, debo reconocer que la parte final de la película arroja un mensaje claro y que, en gran medida comparto. ¿Son tan violentos nuestros adolescentes? ¿Y de dónde procede toda esa rabia? ¿No será más bien que se limitan a copiar lo que han visto en casa? Y más importante aún ¿no será culpa nuestra por sobreprotegerlos?
Un último apunte. Aquellos que aún no tengan claro qué es un psicópata y sigan confundiéndolo con los asesinos en serie, que se acerquen a ver esta película y observen al cabecilla de los gamberros. No hay mejor definición.

1 comentario:

Pablo dijo...

He estado viendo el trailer y... otra que me apunto, sabiendo que lo pasaré muy mal.