martes, octubre 07, 2008

SITGES 06- THE GOOD, THE BAD, THE WEIRD


¿Existe el western oriental? ¿No es acaso un contrasentido semántico? Pues lo sea o no, la última película de Kim Jee Woon demuestra que, no solo existe tal híbrido sino que es la mar de divertido y espectacular.
The good, the bad, the weird es una de pistoleros en la que no faltan asaltos a trenes, tiroteos, duelos ni persecuciones a caballo. Sin embargo, no se trata de un western americano rodado por un director oriental, sino de aplicar el estilo y los clichés del western a una historia que tiene lugar en pleno oriente durante la guerra entre Japón y Corea.
Los protagonistas son tres personajes al margen de la ley. Uno de ellos es cazarrecompensas, el otro ladrón y el último una especie de bandido a sueldo. En definitiva, el reflejo oriental de Cint Eastwood, Eli Walach y Lee Van Cleef, es decir, los protagonistas del clásico spaghetti western de Sergio Leone El bueno, el feo y el malo.
Pero se equivocan los que crean que la película es una versión oriental de aquella. Muy poco tiene que ver la historia que quiere contarnos Jee Woon con la que nos explicara Leone. No obstante, es fácil encontrar constantes guiños en el guión a la película original y, de entrada, incluso el objetivo de los personajes parece el mismo. En ambas películas los personajes se afanan por dar con un tesoro enterrado mientras se enfrentan entre ellos y contra todo el que se interpone en su paso, ya sean luchadores por la independencia de Manchuria, soldados japoneses o bandas de forajidos.
Uno de los detalles que separa a esta película de la de Leone y que, en cierta medida, ya marca una diferencia importante con aquella, es que en ningún momento aparecen carteles sobreimpresos que nos informen de quién es quién en la película. Se deja al arbitrio del espectador el señalar con el dedo al bueno, el malo y el raro (como indica el título) y, aquí más que nunca, las apariencias engañan.
Cinematográficamente se trata de un título impecable. Con un arranque sensacional en el que a vista de águila contemplamos un tren que no tardará en ser asaltado por unos bandidos a caballo, el ritmo trepidante, la acción constante y las piruetas de la cámara nos mantienen en vilo durante toda la película, disfrutando de un enorme espectáculo que apenas da un momento de respiro. Y por si todo esto fuera poco, además hay mucho humor. ¿Qué mas se puede pedir? Pues que este film no se quede como un ejemplo más de los muchos que pasan por festivales de renombre y jamás llegan a estrenarse en nuestras pantallas. The good, the bad, the weird merece una oportunidad ante el gran público. De momento, lo mejor de este Sitges 2008.

1 comentario:

Pablo dijo...

Tomo nota de esta. Tiene toda la pinta de que me va a gustar.