
Este fin de semana tuve ocasión de ver "Halloween, el origen" (Rob Zombie), el mitad remake mitad precuela del clásico de John Carpenter, y volvió a asaltarme ese concepto tan manido en terror y tan mal utilizado que es el de “psicópata”.
Creo que este error de uso del concepto se debe a la expresión psichokiller que se utiliza en Estados Unidos para referirse a los asesinos en serie de las películas de terror tipo "Viernes 13", "Se lo que hicisteis…", "Scream" o la propia "Halloween".
Vayamos por partes.
Lo principal es definir las siguientes palabras, que muchas veces se utilizan de forma indistinta cuando en realidad hacen referencia a cosas diferentes: psicópata, asesino, asesino en serie y asesino en masa.
De entrada, en términos legales, asesino es aquel homicida (aquél que causa la muerte de otro) que lleva a cabo su acción con alevosía, ensañamiento o por precio. Aunque si se rastrea el origen de la palabra asesino era el que consumía cannabis. Por lo tanto no se consideran asesinos a aquellos que atropellan a alguien con su coche aunque vayan borrachos, por ejemplo. Y sí lo serían aquellos que reciben dinero por acabar con la vida de otros (por precio), aquellos que planifican la acción de tal manera que se aseguran la muerte del objetivo sin riesgo para si mismos (alevosía) y aquellos que no se conforman con eliminar a su víctima sino que además lo hacen infligiéndole la mayor cantidad de sufrimiento que pueden (ensañamiento).
En el cine, un homicidio sería lo que creen cometer los protagonistas de "Se lo que hicisteis…", mientras que el asesinato sería cosa de "Leon, el profesional" (por precio), lo que hacen los clientes de "Hostel" (ensañamiento) y lo que lleva a cabo el protagonista de "Match point" (alevosía).
Sin embargo, ninguno de ellos son asesinos en serie ni psicópatas, si bien algunos pueden tener rasgos propios de los psicópatas.
Continuamos. Ahora que ya sabemos qué es un homicida y qué es un asesino vayamos a ver qué es un asesino en serie y qué es un asesino en masa.
Como sus propios nombres indican, se trata de asesinos, por lo tanto cumplen con los criterios anteriormente descritos, pero además poseen otras características. En el caso del asesino en serie estamos ante un sujeto que lleva a cabo no una acción homicida sino varias, de forma sistemática y manteniendo un patrón o “modus operandi”. Además, un asesino en serie no se mueve por dinero ni por cuestiones ideológicas, es decir, que no entran dentro de este grupo los asesinos a sueldo ni los terroristas que, obviamente, también matan de forma sistemática y muchas veces siguiendo un mismo patrón. Podríamos decir que las motivaciones exterminadoras de los asesinos en serie son de tipo psicopatológico.
Por otro lado, los asesinos en masa serían aquellos que llevan a cabo una acción, o varias, en las que acaban simultáneamente con la vida de más de una persona. Las motivaciones de estos asesinos pueden ser diversas aunque normalmente se debe a cuestiones de estrés laboral, familiar o social, siendo los casos más habituales aquellos que describen a asesinos que liquidan a toda su familia, a compañeros de trabajo o de estudios,… No contaríamos dentro de esta categoría a los terroristas que, con una bomba, también causan asesinatos en masa como es obvio.
En el cine, un asesino en serie sería John Doe de "Seven" o Buffalo Bill de "El silencio de los corderos". No serían asesinos en serie John Lee de "Asesinos de reemplazo" ni La novia de "Kill Bill", a pesar de que ambos maten a diversas personas en sus respectivos films utilizando siempre métodos similares.
Igualmente, un asesino en masa sería Dennis Hopper en "Speed" o los estudiantes de la película "Elephant".
Y así llegamos finalmente al término psicópata del que parte la controversia y que se le ha atribuido a gente tan dispar como Michael Myers, Jason Voorheis, Hannibal Lecter, John Doe, Norman Bates o hasta Freddy Krueger.
Todos estos personajes matan gente. Todos ellos pueden catalogarse dentro del grupo de asesinos en serie puesto que matan de forma sistemática y siguiendo un patrón y además lo hacen por motivos psicopatológicos, es decir, nadie les paga por tomarse tantas molestias y su conducta probablemente responde a un desorden mental.
La cuestión estriba precisamente en ese “desorden”. Si se trata de un enfermo mental estaríamos hablando de un esquizofrénico o de un psicótico, pero no de un psicópata. La psicopatía es un trastorno mental y por lo tanto no exactamente un enfermedad. De hecho, los psicópatas conviven entre nosotros y es probable que muchos hayamos conocido a alguno. Sin embargo muy pocos psicópatas llegan a agredir a alguien físicamente y menos aún a matarlo.
Un psicópata no oye voces ni ve cosas donde no las hay. Eso es propio de los esquizofrénicos lo cual descartaría a uno de los falsos psicópatas más ilustres, el señor Norman Bates de la película "Psicosis".
Los psicópatas se distinguen por su escasa o nula capacidad de empatizar con los demás lo cual les hace inmunes al dolor ajeno. Además se mueven por su propio interés, siendo particularmente egoístas a la hora de conseguir sus objetivos. Digamos que un cierto nivel de psicopatía podría ser algo bien visto en determinadas profesiones, por ejemplo en el mundo ejecutivo. Esto es algo que se llevó al extremo en "American Psicho", una de las películas que mejor podría reflejar qué es un psicópata. También en el caso de Hannibal Lecter apreciamos esta conducta de lograr lo que se quiere a cualquier precio cuando, en la película "Hannibal", deducimos que el célebre caníbal ha acabado con el conservatore del museo de Florencia para así tener más fácil su elección como nuevo responsable del mismo, por ejemplo.
Un rasgo característico de la psicopatía es tener propensión a la violencia, siendo ésta la principal respuesta ante la frustración. Un caso que en mi opinión ilustra muy bien al psicópata típico que todos podemos tropezarnos algún día y en el que éste rasgo se ve muy claro, es el del personaje que interpreta Robert Carlyle en "Trainspotting".
También parece ser que muchos psicópatas tienen una personalidad que puede resultar seductora o atrayente, probablemente por esta agresividad, y que les convierte en cierto modo en líderes. Resulta obvio imaginar que en una banda de criminales, el más agresivo y el que resulta más impermeable ante el dolor ajeno sea el que más respeto se gane. En la película “El experimento” podemos observar como la incorporación de un psicópata en un grupo diverso de personas que no se conocen entre si puede acabar desembocando en una explosión de violencia con él como líder.
Todas estas características podrían reafirmarnos sobre la posible psicopatía de Hannibal Lecter (agresivo, incapaz de sentir empatía, personalidad seductora) pero no de "El Dragón rojo" que cree transformarse en otra criatura cuando mata y que además es atormentado por voces que sólo él escucha.
Jason Voorhies creció y se convirtió en un asesino al ser abandonado en un lago por sus profesores en la película "Viernes 13". Obviamente esto marcó su personalidad transformándole en una máquina de matar que se mueve por venganza. Nadie podría decir que Jason tenga una personalidad seductora o líder, no obstante es obvio que su respuesta ante casi cualquier estímulo es la violencia. Jason en el fondo no es más que un robot y su personalidad, si es que la tiene, no puede encajarse dentro de ningún grupo psicopatológico. En definitiva, es un puro invento del cine para reflejar lo que podría ser la maldad en estado puro, a lo que contribuye el hecho de que no puede morir.
A Michael Myers se le puede meter en este mismo grupo de invenciones, sobretodo a partir de las secuelas del primer Halloween. En la primera película y sobretodo en la que ha dirigido Rob Zombie, si podemos llevar a cabo un análisis psicológico del personaje de Michael al que vemos ya desde jovencito como gravemente trastornado. Sus muestras de violencia comienzan haciendo daño a los animales, lo cual es un rasgo típico del psicópata precoz por cuanto demuestra su escasa o nula capacidad de empatizar, que queda aún más apuntalada cuando le vemos eliminar al compañero de clase (que le suplica de forma lastimera y le pide perdón por haberle faltado al respeto) o cuando obra de la misma manera con su hermana. Una vez sucede todo ésto y Michael es encerrado en el sanatorio mental, se encierra en si mismo volviéndose prácticamente autista; deja de comunicarse y pasa a comportarse como el Jason de Viernes 13, es decir, como un robot asesino. Nuevamente invento que se subraya una vez más con la supuesta inmortalidad del personaje. Otra vez el mal en estado puro.
Por último, y por no extender más esta larguísima entrada, podríamos citar a Freddy que cae en la misma situación que los dos anteriores. Mientras estuvo vivo (mientras no habitaba solo en los sueños de sus víctimas) era un asesino en serie, concretamente de niños.
Pese a todo lo expuesto, el uso de la palabra psicópata se ha venido usando de forma constante y repetitiva para definir precisamente a estos psychokillers inmortales, cuando los auténticos psicópatas cuadran mucho mejor con personajes cinematográficos mucho menos extremos y mucho más reales, como el ya mencionado Robert Carlyle de Trainspotting pero también como el Denzel Washington de Training day, el Joe Pesci de Casino y Uno de los nuestros o el Peter Stormare de Fargo. Violentos, agresivos, sin sentimientos de culpa, sin remordimientos, con el objetivo de su único beneficio y satisfacción a cualquier precio, líderes entre los suyos y temidos entre sus subordinados. Poco que ver (salvo excepciones) con personas no comunicativas, amigas de jugar con la policía dejando señas, coleccionistas de pedazos de cuerpos de sus víctimas y demás parafernalia grotesca.