miércoles, agosto 28, 2013

OLD BOY REVISITADO (Crítica de Josep Padrós)



En primer lugar debo decir que hasta hace bien poco sólo sabía de la existencia de esta película porque me sonaba el nombre (soy consciente que no es la mejor forma de empezar una crítica). Fue entonces cuando una persona  a la cual le otorgo un gran criterio cinematográfico, me la recomendó diciéndome que era una película que le había encantado, que estaba entre sus favoritas y que debería verla. Y fue entonces cuando me entró la curiosidad.
Old Boy es la séptima obra cinematográfica del director coreano Park Chan-Wook  y en concreto ésta es la segunda dentro de una trilogía bautizada como “ de la venganza” (Sympathy for Mr. Vengeance-2002-; Oldboy-2003-; Sympathy for lady Vengeance-2005-)
SINOPSIS
Un día del año 1988, Oh Dae-su, un hombre que lleva una vida de lo más normal con su mujer y su hija pequeña de 3 años, es secuestrado después de emborracharse delante de un bar. Cuando se despierta comprueba que ha sido encerrado, sin saber dónde ni por qué. Mientras Dae-su intenta aclarar qué le ha pasado se queda horrorizado al oír en las noticias que su esposa ha sido brutalmente asesinada. La policía explica que Dae-su es el principal sospechoso ya que se ha encontrado sangre suya en el lugar del crimen. El tiempo pasa y decide escribir todo lo que ha hecho en su vida que haya podido causar dolor a otros. Mientras escribe, murmura: “he hecho daño a demasiadas personas. Seguro que el hombre que ha matado a mi mujer y me tiene aquí es una de ellas”. Poco a poco, Dae-su se acostumbra a la penumbra de su celda y hace ejercicios físicos y mentales.  Jura que se vengará del hombre que ha destruido su felicidad. Un día, alguien arroja gas en la habitación  y Dae-su se desmaya. Dae-su vuelve en sí. Está libre. Le han dejado un teléfono móvil y una cartera llena de dinero. Recibe la llamada de un extraño que le dice que ahora le toca descubrir el por qué de su encarcelamiento. Un pasado olvidado le revelará el secreto.
Oldboy es un thriller psicológico que bebe del manga japonés (no en vano la cinta está basada en un manga japonés epónimo), también tiene elementos de la comedia trágica griega para ser más concreto de la obra de Sófocles y guiños dentro de la película a la obra literaria “ El conde de Montecristo” (Alejandro Dumas).
Oh Dae-su a lo largo de la película, sobre todo en los momentos duros, va repitiendo una frase como si se tratase de un mantra “Ríe, y el mundo entero reirá contigo. LLora y llorarás solo” Está frase está extraída literalmente del comienzo del poema más conocido de la poetisa Ella Wheeler Wilcox “ Solitude”, y refleja de forma muy clara la filosofía oriental de este personaje, al que la vida trató de forma injusta sólo por hablar más de la cuenta.

Puede que el hecho de estar basado en un manga japonés haga imposible la no inclusión de escenas de gran violencia que pueden resultar  fuera de lugar o pretender únicamente añadir morbo al film con su impacto visual y con descarados fines publicitarios, pero debo decir en su defensa que a mi parecer estas escenas están llenas de una plasticidad asombrosa y están totalmente justificadas, como ya demostró en obras anteriores y posteriores incluyendo su primera pelicula americana "Stoker".


Cartel promocional de la primera película americana de Park Chan Wook, "Stoker".
Observé que tal como pasaba con la “Naranja mecánica” de Burguess y Kubrick, las muestras de ultraviolencia están también ambientadas con música clásica, pero en este caso sustituyendo a Beethoven por el concierto para violín de "Invierno" contenido en "Las cuatro estaciones” de Vivaldi. Y debo decir que junto con la belleza plástica de las imágenes forman una simbiosis maravillosa.

A todo esto,  el final me deja una cuestión. ¿Ha encontrado  realmente Oh Dae-su la feliz ignorancia?
Pero incluso el nombre del protagonista encierra una ironía ya que Oh Dae-su significa "persona que se lleva bien con todo el mundo"... Entonces ¿por qué su vida está rodeada de caos y violencia?

En definitiva " Sea un grano de arena o una roca, en el agua se hunde igual ".

Crítica escrita por el colaborador de El Gran C: Josep Padrós

jueves, noviembre 22, 2012

SKYFALL, ¿EL MEJOR BOND DE LA HISTORIA?


La última parte de la interminable saga del detective más famoso de la historia, James Bond, ya está en la pantalla de los cines. El pasado 26 de octubre se estrenó en el Reino Unido y solo cinco días después llegó el momento de que se visionara en las pantallas de cine españolas. Más tarde, el 9 de noviembre, el largometraje tomó vida en las salas norteamericanas. Skyfall es el título de esta última película.
Una vez más está protagonizada por el actor británico Daniel Craig que, para muchos, es ya el mejor Bond de la historia. A base de trabajo y, por supuesto de excelentes papeles, el inglés ya ha, cuanto menos, ingresado en los puestos de cabecera de los mejores Bond. Esos que hasta ahora estaban ocupados por los Sean Connery o Roger Moore.
Pero esta película no solo ha sido la confirmación de que Craig lleva en la sangre el papel de 007 y que le viene tan perfecto como esos trajes impolutos que luce durante toda la película. También en este film se ha descubierto al que, también para muchos expertos, puede ser el mejor malo de la historia, en este caso interpretado por el actor español más hollywoodiense de los últimos tiempos, Javier Bardem. El oscarizado actor canario, caracterizado de manera sublime, imprime el temor y la maldad exacta a todos los telespectadores desde su posición de malo malísimo que quiere acabar con el inmortal Bond.
Además, como no podía ser de otra manera, veremos las habituales escenas que caracterizan a todas las películas de 007. Su Aston Martin, sus martinis, sus dotes para coquetear y conquistar a las mujeres, en definitiva, sus señas de identidad. Con lo que no podremos disfrutar es con Bond y sus partidas de Baccarat como si lo hicimos en la anterior película de la saga: Casino Royale, considerada por la crítica como el mejor film de 007 de la historia, y eso es mucho decir.
En este nuevo lanzamiento, el agente secreto verá como su lealtad por M se pone en duda, por ello deberá buscar y acabar con la persona que está amenazando esta relación indisoluble. En este film el MI6 se verá sometido a todo tipo de peligros, algunos desde las propias entrañas del sistema, que Bond se encargará de aniquilar con su habitual despliegue de saltos, persecuciones e imágenes increíbles. En frente, Silva, el malo interpretado por Bardem, que pondrá en muchos problemas a 007.

COLABORA CON EL GRAN C

   Tras repetidas charlas con amigos de siempre y nuevos contactos finalmente he aceptado recoger textos enviados por terceros y publicarlos en mi blog como críticas de colaboradores.
   Aunque desde el principio este blog fue pensado como un intrumento de trabajo personal, debido a mi mayor ocupación en estos últimos tiempos y, en consecuencia, al lento goteo de posts que ha ido teniendo he tomado la decisión de permitir que otros participen en él. De esta manera todos nos beneficiamos, yo mismo porque el blog estará más vivo, y los colaboradores porque no necesitarán comenzar de cero un site propio y podrán beneficiarse del tráfico que ya tiene un lugar como éste que lleva activo en la red más de cinco años.
   Así pues no os sorprendais si a partir de ahora veis publicados algunos textos firmados por personas distintas a El Gran C y no tengais inconvenientes en comentar lo que creais oportuno. Por supuesto, también puede tomarte esta pequeña entrada como una invitación a colaborar enviándome tus textos si lo crees oportuno.

   Como ejemplo, la próxima entrada será un texto sobre Skyfall, película que no he tenido ocasión de ver, y que me ha remitido Jaime García.

martes, octubre 30, 2012

SITGES 2012 - THE LORDS OF SALEM


   Rob Zombie sorprendió a propios y extraños con su película debut de 2003 “La casa de los mil cadáveres” (House of 1000 corpses [Rob Zombie, 2003]). Su textura sucia y plagada de filtros coloristas que bebían de la pasión de su autor por los fanzines y los collages fotográficos con los que adornaba sus álbumes musicales (Rob Zombie era el líder de la banda de metal “White Zombie” y también publicó dos álbumes en solitario bajo su propio nombre) así como una puesta en escena y un guión plagado de guiños y referencias a películas clásicas (no solo de terror) de los años setenta, hicieron que la crítica dirigiera su mirada hacia él a pesar de no cosechar un gran éxito de público. 


   Superado el examen inicial Zombie revalidó su talento con una secuela a contracorriente de su primera película a la que tituló “Los renegados del diablo” (The devil’s rejects [Rob Zombie, 2005]) donde dejaba a un lado el terror de casa con familia psicópata y disfuncional cepillándose cualquier rastro que pudiera relacionarla con el fantástico (adiós al Dr. Satán y sus sádicos experimentos) para embarcarse en una delirante “road movie” en la que los tres miembros más carismáticos de esa letal familia que conocimos en la primera película, emprende una huida en la que son perseguidos por el no menos psicópata sheriff al que daba vida Bill Moseley. Desdibujando la frontera entre ley y crimen, bien y mal y presentando un mundo en el que la violencia era omnipresente donde quien a hierro mata a hierro muere, Zombie nos regaló algunos de los momentos más conseguidos de su filmografía y volvió a ganarse a la crítica a costa de no llegar a un gran público. Sus películas ya eran carne de festival especializado, maratones nocturnas y público “exquisito”.


   Finalmente sucede lo que tenía que suceder. Zombie es invitado a llevar a cabo el remake de un clásico entre los clásicos del cine de terror, “Halloween” de John Carpenter. Consciente de que pisa un suelo resbaladizo pero que un buen trabajo puede situarle al fin en primera línea dentro del género al que lleva dedicándole los últimos años de su trabajo acepta pero se asegura su participación directa en la confección del guion. Gracias a eso, la película resultante deja de ser una reconstrucción y actualización al uso del célebre film de Carpenter y se transforma en un film con dos partes, una primera con un claro sello Zombie (el relato de como el joven Michael Myers crece en una familia violenta y retrógrada y como él acaba convirtiéndose en un asesino, encerrado en una institución mental donde es manipulado por un psicoanalista en busca del éxito editorial y como, finalmente sale de allí convertido en una máquina de matar) y otra mucho más complaciente tanto con el público como con la obra original donde el director se limita a repetir algunas de las secuencias más recordadas de aquélla. El resultado final es un gran éxito de público pero las primeras suspicacias entre la crítica que comienzan a intuir una domesticación del enfant terrible del cine de terror americano.


   Inconformista y no demasiado contento con el resultado final de “Halloween” donde a pesar de su mano sobre el guión estaba limitado por el tributo al clásico, Zombie acepta filmar una continuación (Halloween II, Rob Zombie, 2009) en la que solo él se encarga de escribir el libreto. El resultado es el de una película que nada tiene que ver con la continuación que tuvo el Halloween original (aquí titulado “Sanguinario”) y que hace del tenebrismo, de la violencia expeditiva y de cierto onirismo (al que algunos atribuyen su fracaso comercial) su carta de presentación y también el finiquito para su visión del personaje de Michael Myers al que da muerte, entendemos que definitivamente, al final de la película. Como decía antes, las alucinaciones y visiones del personaje y un cierto ambiente onírico en todo el relato pudieron provocar el rechazo por parte del público que esperaba algo menos aplicado estilísticamente y más acorde a los tiempos que estaba marcando el género con películas como “Destino final” o “Saw” (personajes masacrados uno tras otro a ser posible de la forma más estrafalaria posible). Tan mal resultado de taquilla hizo que la película no llegara a estrenarse en nuestro país y de hecho no lo hiciera ni siquiera en DVD hasta hace apenas un año.


   Si añadimos a la debacle comercial de su Halloween 2 el que su siguiente film “The haunted world of el Superbeasto” (Rob Zombie, 2009) fuera una película de animación de bajísimo presupuesto y sobre un personaje completamente desconocido en  nuestras latitudes, no es de extrañar que muchos de sus seguidores consideraran la carrera de Rob Zombie más muerta que su apellido.  


   Pero aquí estamos, 2012, tres años después y en Sitges podemos disfrutar de su nuevo trabajo con el que Zombie pretende regresar por la puerta grande. El Festival no  ha escatimado en elogios y nos ha preparado hablando de una película dura y muy terrorífica. Dos de sus actrices protagonistas que han hecho acto de presencia en certamen, las veteranas Dee Wallace y Meg Foster, se refieren al film como una película muy distinta a lo que nos ha tenido acostumbrados su director y que le sitúa en un nivel superior. En definitiva, parece que nos encontramos ante la película culminación de Zombie en la que podremos ver un producto no destinado únicamente a sus más acérrimos aficionados sino una película que lo colocará en el lugar de privilegio en el que están obras como “El exoricsta”, “El resplandor” o “La semilla del diablo”.


   Dos horas después las luces se han encendido y ante nuestros ojos ha sucedido cualquier cosa menos ese milagro que se nos había anunciado. Hemos visto el culo de Sheri Moon Zombie por enésima vez (no hay película en la que el director no aproveche para recorrer con su cámara la agraciada anatomía de su mujer, si bien hay quien mantiene que en esta ocasión es un plano justificado como dice Tomas Fernández Valenti en su entrada sobre esta película), hemos visto a un cura que recibe una felación, una inquietante y brujeril presencia en un edificio poblado por unas señoras no menos brujeriles, una representación del diablo en forma de bebé gordo y deforme con tentáculos fálicos, oscuros ministros de la iglesia tocándose sus partes mientras la chica de la película cabalga una cabra, etc,…


   Sería injusto por mi parte decir que la película es un galimatías sin sentido donde lo único que se busca es la provocación fácil a partir de las imágenes que he descrito en el párrafo anterior. Pero no sería menos injusto no mencionar que son esas y no otras las secuencias que acaba uno recordando de un film que prometía mucho en su inicio pero que se desinfla, o se infla en este caso, demasiado hacia su desenlace. Sin entrar a desarrollar demasiado el argumento del film diremos que su primera mitad, y tras un prólogo muy inspirado y prometedor con aquelarre medieval filmado de una forma muy realista, propone una película de terror intimista y hasta minimalista. Con apenas dos o tres escenarios y algún exterior nocturno seguimos la rutinaria pero acomodada vida de la protagonista que no es sino una locutora de radio en un programa sobre música metal. Las cosas empiezan a torcerse cuando ésta recibe una carta con un disco en el que hay grabada una extraña música que hace que las mujeres del pueblo, la mítica Salem, entren en una especie de éxtasis y que a élla le afecta aún de una forma más aguda haciendo que su conducta se vuelva errática y, además, comience a tener visiones sobrenaturales a las que cree que puede combatir sumergiéndose de nuevo en las drogas, algo que había abandonado con la ayuda de su novio (locutor en el mismo programa) hace años.
   Sin embargo, todo este cóctel en el que como se ve hay cabida para muchas interpretaciones y caminos distintos (psicológicos, sociales, propiamente fantásticos,…), son dirigidos en la última media hora hacia la provocación más explícita, la que convierte a Sheri Moon Zombie en la novia elegida por el Diablo (con ello supongo que la actriz cumple un sueño de infancia) y somete al espectador a ese bombardeo de imágenes delirantes y, en ciertos momentos, ridículas donde se combina tenebrismo al estilo de El Bosco, el réquiem de Mozart  y un catálogo inagotable de presencias espectrales que bastarían para completar un capítulo adicional en la referencial obra sobre lo abyecto de Umberto Eco “Historia de la fealdad”.


   Creo que Zombie pretende realmente dar ese paso adelante y creo que en cierto modo lo consigue. Creo también que esta es probablemente su película más personal y en la que ha tenido menos en cuenta al público, ni siquiera a “su público”. No obstante, es una película llena de asperezas con un final muy deslavazado y que probablemente funcionaba mucho mejor en la imaginación de su autor que una vez cobró vida en celuloide. Su particular visión del satanismo y todo lo que rodea a la figura del Diablo no están exentas de originalidad y frescura pero su representación no alcanza el nivel esperado y, como ya dije en un párrafo anterior, se llega a caer en el ridículo al querer pervertir de un modo un tanto naif la institución de la iglesia y lo que la rodea con provocaciones sexuales pasadas de rosca. 


   Tal vez Zombie haya querido alcanzar un nivel superior con este film pero a mi entender, lo que ha logrado, es convertirse en un director aún más minoritario y mejor apreciado por los estudiosos del cine de género, un cineasta de culto, una rara avis en el panorama actual del fantástico americano. Con sus luces y sus sombras Zombie nos ha brindado una película que demuestra que, en efecto, su cine está tan muerto como su apellido. Muerto viviente.  

jueves, octubre 25, 2012

SITGES 2012 - AFTERSHOCK


  Siempre se ha dicho que es mejor caer en gracia que ser gracioso. Y oye, si hay alguien que confirme este dicho ese es sin duda Eli Roth porque, gracia no tiene ninguna, pero está claro que ha conseguido labrarse un camino en el difícil mundo del arte cinematográfico gracia a haber caído en gracia. Reconozcámoslo, si no hubiera sido porque a Quentin Tarantino le cayó bien el muchacho muy difícil lo hubiera tenido este hombre para llamar la atención de nadie por más que ahora haya voces reivindicando su opera prima (Cabin Fever [Idem, Eli Roth, 2002]) como una pequeña obra maestra del género. Lo siento pero no.
   Curiosamente ese apadrinamiento por parte de Tarantino parece haber calado tan hondo en Roth que él mismo se ha decidido a devolver el favor haciendo también de padrino para otro joven director de cine fantástico, en este caso al chileno Nicolas López, un completo desconocido en el panorama internacional a pesar de tener ya varios trabajos para cine y televisión en su currículo. Como decía, la presencia de Roth en el film y su colaboración activa en toda la producción parece pretender insuflar un halo de calidad a una película que hace aguas la mires por donde la mires.
   “Aftershock” narra el periplo de un trio de hombres de esos que ya ni son jóvenes ni adultos sino que se encuentran en ese estado intermedio en el que ya han asumido las responsabilidades propias de la madurez (pareja estable, trabajo de cierta importancia,…)pero continúan sintiéndose demasiado jóvenes para despedirse por completo de la fiesta, el alcohol y el mujereo. Así pues, el film comienza con un plano del personaje que interpreta Eli Roth haciendo el gili en una discoteca de la capital chilena tratando de ligar con cualquiera de las jovencitas que menean el culo en la pista. Su personaje es el de un americano que ha sido invitado por otro de los hombres a pasar allí unos días aprovechando la buena situación económica y los contactos entre la gente de la noche que tiene el tercero de ellos, que prácticamente le garantizan lo de echar una canita al aire.
   Tras un buen rato de estupideces en la discoteca el trio consigue entablar amistad con, mira que bien, otro trio de chicas de buen ver que están allí haciendo turismo. Juntos marchan los seis a visitar distintos lugares de Chile haciendo especial hincapié en los clubs y discos en los que tanta mano tiene el personaje anteriormente mencionado. Todo funcionará perfectamente hasta que, vista ya más de la mitad de la película, se desate un terremoto que provoca una gran destrucción en la zona en la que se encuentran nuestros protagonistas, situación que se complicará aún más cuando, fruto de los estragos del movimiento sísmico, los violentos presos de una cárcel queden libres y campen a sus anchas por las oscuras calles de la ciudad, sucediéndose a partir de entonces varios momentos de gran violencia, persecuciones, tiroteos, violaciones y, por qué no, hasta un tsunami.
   El problema fundamental de toda esta función está en el tono del film y me explico. Cuando Alfred Hitchcock rodó “Psicosis” dividió su película en dos de tal manera que la primera parte nos planteaba una trama de hurto y huida para, después y de forma inesperada, presentarnos una película de terror con asesino psicótico. Robert Rodríguez y Tarantino, mentor de Roth del que no parece haber aprendido gran cosa, planteó una trama de atracadores y huida en la primera mitad de “Abierto hasta el amanecer” para trocarla más tarde en una de vampiros y comedia-gore. Aunque en ambos ejemplos la película cambia de forma radical como ocurre en “Aftershock”, el tono no varía o lo hace levemente. En Psicosis nunca se abandona el tono grave, de seriedad, de que estamos viendo una película que trata de algo escabroso y que encuentra en su música un gran aliado. En Abierto hasta el amanecer, el violento comportamiento de sus protagonistas en la primera mitad contrasta con determinados momentos de humor negro que suavizan el tono y mantienen al espectador a la expectativa haciendo que no se tome demasiado en serio lo que está viendo y, por lo tanto, tampoco lo que va a venir.
   Aftershock fracasa completamente al ofrecernos una primera mitad que es algo así como una comedia de adolescentes estúpidos americanos sin adolescentes y con un solo americano estúpido, para cambiar de repente a un film de catástrofes con situaciones aberrantes y sórdidas en las que no hay ni un solo guiño o lugar para el distendido tono del principio. La conclusión es que el espectador queda totalmente descolocado y ya no puede tomarse en serio lo que está viendo por más crudo que se quiera presentar. Si era un experimento de guión no ha funcionado y si fue una decisión de dirección tampoco.
   Dado el escaso tirón comercial que pueda aportar la presencia de Eli Roth en el reparto, dudo mucho que esta película llegue a estrenarse comercialmente en nuestro país a no ser directamente en DVD. Y aun así no la recomendaría.