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jueves, octubre 25, 2012

SITGES 2012 - AFTERSHOCK


  Siempre se ha dicho que es mejor caer en gracia que ser gracioso. Y oye, si hay alguien que confirme este dicho ese es sin duda Eli Roth porque, gracia no tiene ninguna, pero está claro que ha conseguido labrarse un camino en el difícil mundo del arte cinematográfico gracia a haber caído en gracia. Reconozcámoslo, si no hubiera sido porque a Quentin Tarantino le cayó bien el muchacho muy difícil lo hubiera tenido este hombre para llamar la atención de nadie por más que ahora haya voces reivindicando su opera prima (Cabin Fever [Idem, Eli Roth, 2002]) como una pequeña obra maestra del género. Lo siento pero no.
   Curiosamente ese apadrinamiento por parte de Tarantino parece haber calado tan hondo en Roth que él mismo se ha decidido a devolver el favor haciendo también de padrino para otro joven director de cine fantástico, en este caso al chileno Nicolas López, un completo desconocido en el panorama internacional a pesar de tener ya varios trabajos para cine y televisión en su currículo. Como decía, la presencia de Roth en el film y su colaboración activa en toda la producción parece pretender insuflar un halo de calidad a una película que hace aguas la mires por donde la mires.
   “Aftershock” narra el periplo de un trio de hombres de esos que ya ni son jóvenes ni adultos sino que se encuentran en ese estado intermedio en el que ya han asumido las responsabilidades propias de la madurez (pareja estable, trabajo de cierta importancia,…)pero continúan sintiéndose demasiado jóvenes para despedirse por completo de la fiesta, el alcohol y el mujereo. Así pues, el film comienza con un plano del personaje que interpreta Eli Roth haciendo el gili en una discoteca de la capital chilena tratando de ligar con cualquiera de las jovencitas que menean el culo en la pista. Su personaje es el de un americano que ha sido invitado por otro de los hombres a pasar allí unos días aprovechando la buena situación económica y los contactos entre la gente de la noche que tiene el tercero de ellos, que prácticamente le garantizan lo de echar una canita al aire.
   Tras un buen rato de estupideces en la discoteca el trio consigue entablar amistad con, mira que bien, otro trio de chicas de buen ver que están allí haciendo turismo. Juntos marchan los seis a visitar distintos lugares de Chile haciendo especial hincapié en los clubs y discos en los que tanta mano tiene el personaje anteriormente mencionado. Todo funcionará perfectamente hasta que, vista ya más de la mitad de la película, se desate un terremoto que provoca una gran destrucción en la zona en la que se encuentran nuestros protagonistas, situación que se complicará aún más cuando, fruto de los estragos del movimiento sísmico, los violentos presos de una cárcel queden libres y campen a sus anchas por las oscuras calles de la ciudad, sucediéndose a partir de entonces varios momentos de gran violencia, persecuciones, tiroteos, violaciones y, por qué no, hasta un tsunami.
   El problema fundamental de toda esta función está en el tono del film y me explico. Cuando Alfred Hitchcock rodó “Psicosis” dividió su película en dos de tal manera que la primera parte nos planteaba una trama de hurto y huida para, después y de forma inesperada, presentarnos una película de terror con asesino psicótico. Robert Rodríguez y Tarantino, mentor de Roth del que no parece haber aprendido gran cosa, planteó una trama de atracadores y huida en la primera mitad de “Abierto hasta el amanecer” para trocarla más tarde en una de vampiros y comedia-gore. Aunque en ambos ejemplos la película cambia de forma radical como ocurre en “Aftershock”, el tono no varía o lo hace levemente. En Psicosis nunca se abandona el tono grave, de seriedad, de que estamos viendo una película que trata de algo escabroso y que encuentra en su música un gran aliado. En Abierto hasta el amanecer, el violento comportamiento de sus protagonistas en la primera mitad contrasta con determinados momentos de humor negro que suavizan el tono y mantienen al espectador a la expectativa haciendo que no se tome demasiado en serio lo que está viendo y, por lo tanto, tampoco lo que va a venir.
   Aftershock fracasa completamente al ofrecernos una primera mitad que es algo así como una comedia de adolescentes estúpidos americanos sin adolescentes y con un solo americano estúpido, para cambiar de repente a un film de catástrofes con situaciones aberrantes y sórdidas en las que no hay ni un solo guiño o lugar para el distendido tono del principio. La conclusión es que el espectador queda totalmente descolocado y ya no puede tomarse en serio lo que está viendo por más crudo que se quiera presentar. Si era un experimento de guión no ha funcionado y si fue una decisión de dirección tampoco.
   Dado el escaso tirón comercial que pueda aportar la presencia de Eli Roth en el reparto, dudo mucho que esta película llegue a estrenarse comercialmente en nuestro país a no ser directamente en DVD. Y aun así no la recomendaría.

lunes, octubre 10, 2011

INTRUDERS; Fresnadillo nos falla


Antes de que comenzara la sesión premiere de Intruders, su director Juan Carlos Fresnadillo, subió a la tarima y nos dirigió unas palabras. Todo lo que dijo, que no fue demasiado, se puede resumir en la siguiente frase que él mismo pronunció: “más que una película de miedo es una película sobre el miedo”. De esta manera Fresnadillo otorgaba a su film un cierto nivel ensayístico y prevenía a aquellos que hubieran venido a disfrutar de una simple y llana película de terror al uso. Debo decir que no esperaba menos de su trabajo pues hasta ahora el director canario no me ha defraudado con ninguno de sus trabajos. Pero la clave de ésto último está en el “hasta ahora”.
“Intruders” explica dos historias en paralelo que parecen desarrollarse a la vez conectando así a dos familias, una americana y otra española, distanciadas miles de kilómetros a través de un mismo suceso: el niño de la familia española que vive con su madre es atacado por las noches por un extraño ser encapuchado y, por su parte, la niña de la familia americana es igualmente visitada por el mismo monstruo.
Ambas historias se desarrollan por separado y tienen como único nexo común la citada criatura lo cual coloca al espectador ante un misterio. ¿Por qué les sucede lo mismo a los dos? Sería aceptable y carecería de todo interés que a cada uno de los niños les visitaran monstruos distintos pero, el que ambos sean aterrorizados por la misma criatura que además es bautizada por los dos chavales como “Carahueca”, hace que el espectador se pase toda la película buscando la conexión.
Por desgracia, este juego no es suficiente como para hacernos mantener el interés durante los cien minutos que dura la proyección. El guión, que tiene como único lugar en el que apoyarse la curiosidad que pueda despertar dicho misterio, se vuelve mecánico y repetitivo manejando siempre el mismo esquema: el monstruo visita al niño español, la madre se desespera y busca ayuda, el monstruo visita a la niña americana, el padre la defiende, y otra vez con el niño y así sucesivamente. Obviamente en cada visita el ataque es más intenso y la tensión creciente pero la repetición de escenarios y situaciones no está llevada con suficiente inventiva y al final cansa.
La entrada de un elemento fantástico en el seno de una familia con problemas y cuya lucha contra dicho elemento servirá para unirles es algo en lo que M. Night Shyamalan es un experto. Ha hecho de ello la base argumental de toda su filmografía (incluso de la criticadísima “The last airbender”) y quién sabe qué hubiera sido de este mismo guión si hubiera sido él quien se hubiera encargado de llevarlo a imágenes. Lo que sí está claro es que no es un material apropiado para alguien como Fresnadillo que comenzó en el largometraje con una película ambiciosa para nuestro cine, “Intacto”, y dio el salto a Hollywood con un film con grandes dosis de espectáculo “28 semanas después”. Tras ello, se oyeron muchos posibles encargos, el más sonado de todos la adaptación a la gran pantalla del videojuego de éxito “Bioshock”, en definitiva, otra película espectáculo con acción y gran presupuesto. “Intruders” se encuentra en las antípodas de ese tipo de cine y Fresnadillo parece haberlo despachado con profesionalidad pero sin pasión.
“Intruders”, digámoslo ya, es una película con truco. Toda la historia se sustenta sobre un concepto más o menos ingenioso que solo puede funcionar escamoteándole información fundamental al espectador. Al trabajar todo el film a base de montaje paralelo de las dos historias el público conecta ambas de la misma forma en que está acostumbrado a hacerlo cuando no se le indica, mediante rótulos o con una puesta en escena obvia lo contrario. Un ejemplo: si yo quiero situar una parte de mi película en un país árabe puedo insertar un rótulo indicando en qué país estamos o puedo grabar una conversación entre personajes en árabe y en un entorno que ayude a formar esa idea en el espectador. Si quiero que la secuencia suceda en Egipto puedo sencillamente insertar un plano de las pirámides. Lo mismo sucedería si el salto que quiero dar no es geográfico, o no solo geográfico, sino también temporal. En la manipulación de este tipo de información es en lo que se basa el truco de “Intruders” lo cual la convierte, a mi parecer, en una película tramposa.
Por si todo lo dicho hasta ahora fuera poco me gustaría terminar esta crítica añadiendo que el monstruo de la función ni siquiera se encuentra a la altura de las circunstancias. Es cierto que hoy en día sorprender en este aspecto puede ser difícil pero la verdad es que la criatura, cuando se nos muestra como CGI y no como un hombre que lleva chubasquero, recuerda en demasía a La Parca de “Agárrame esos fantasmas” y hasta me atrevería a decir que aquella resultaba más creíble que esta. Y ya ha llovido.

miércoles, octubre 20, 2010

A SERBIAN FILM; No recomendada para menores ni para mayores de 18


Vamos a ver… ¿por dónde empiezo?
Estaba claro que esta película iba a levantar polvareda, no solo en el Festival sino también en Internet. Su explosiva mezcla de sexo y violencia no iba a dejar a nadie indiferente y así ha sido pero, más allá de la fácil provocación a la que puede abocar una combinación tan antigua como ésta, ¿es a “A serbian film” una película que valga la pena ver? ¿Tiene algo más que ofrecernos?

Hace dos años “Martyrs” hizo saltar por los aires los límites de la violencia en el Festival. La tendencia hacia el más difícil todavía en atrocidad se había ido forjando pocos años antes con la irrupción en nuestro país de las películas de Takeshi Miike, especialmente “Ichi the killer” y “Audition”, había continuado con el desembarco del horror francés en "A l'interieur" y “Haute tension” coronando finalmente la cima de lo soportable con el film, también francés, de Pascal Laugier. Sin embargo, el año pasado esta tendencia tomó un rumbo distinto. Sin abandonar en absoluto la crudeza de algunas de sus secuencias, films como “Canino” o la más extrema "Kinatay" optaban por una temática alejada de la sangre por la sangre y el horror por el horror, para utilizar esta violencia como medio para exponer una temática concreta, para enviar un mensaje sobre el que reflexionar. Llegados a este punto nos toca a nosotros decidir si “A serbian film” forma parte del primer grupo (en el que también hay películas de género interesantes) o del segundo.

La película explica la historia de Milos (Srdjan Todorovic) un actor de porno serbio que lleva varios años alejado del negocio viviendo con su pareja (Jelena Gavrilovic) y su hijo pequeño. Un buen día una antigua compañera de trabajo (Katrina Zutic) le sugiere que conozca a un visionario director del género (Sergej Trifunovic) que planea rodar un film en la ciudad y que está muy interesado en que él participe. Aunque reticente, el protagonista acabará aceptando porque está pasando algunos apuros económicos y por hacer la película le pagarán increíblemente bien. Pronto se dará cuenta de que el film no es la clase de porno que estaba acostumbrado a hacer sino que hay una gran cantidad de violencia real involucrada y que, lo peor de todo, hay participación de niños en él. Cuando decida dejar de rodar ya será demasiado tarde y acabará dándose cuenta de que él mismo y su familia forman parte de un plan cruel y violento.

Probablemente, escenas de sexo y violencia aparte, lo que más me llama la atención de esta película es su título. Creo que cumple una doble función. Por un lado se trata de una cuestión diegética, es decir, la película se llama así porque cuenta la historia del rodaje de una película, una película serbia. Pero por otro lado, hay una función propagandística, publicitaria que envuelve de forma tácita al título porque, reconozcámoslo; el nombre de Serbia estará para siempre ligado en nuestras mentes al de una guerra cruel y sanguinaria donde los derechos humanos y la ética brillaron por su ausencia y donde los crímenes contra la población civil fueron una constante. Así pues, al llamar a la película “A serbian film” también se nos está enviando el mensaje de que lo que vamos a ver será algo duro, algo fabricado por el país al que arengaba Slobodan Milosevic.
Este terror hacia los territorios yugoslavos y la Europa oriental actual es algo que se viene explotando en el cine desde hace algunos años, ya sea con propuestas de horror declarado como “Hostel” o con films que tratan el tema de forma tangencial aportando criminales, mafias o exsoldados metidos a mercenarios en thrillers y dramas de diversa índole.
Ahora son los propios serbios los que utilizan esa corriente de desconfianza y terror para presentarnos un producto que, aunque de un modo metáforico, habla de ellos mismos. O al menos así parece verlo el autor al poner en palabras de algunos de sus personajes comparaciones entre lo que vemos y la historia reciente de Serbia o la imagen que se tiene de ellos. Obviamente, dada la temática del film dicha imagen es realmente de poner los pelos de punta. En lo referente a esto último resulta más que ilustrativo el que la oferta que recibe el protagonista para trabajar en la película aclare que se trata de un producto hecho en Serbia pero para el mercado exterior. Nos sobrecogemos ante el horror pero somos los que lo pagamos, somos los que lo queremos ver. Quizá porque nosotros mismos no somos capaces de llevar a cabo esas monstruosidades o más bien porque nos gusta pensar que quienes lo hacen son los demás; países con mala fama, europeos sospechosos, del este…

Pero aclaremos la cuestión. Más allá de todo el mensaje que se le quiera sacar a la película sobre la que cada uno puede tener su lectura, lo cierto es que “A serbian film” no merece un segundo visionado. Primero porque cinematográficamente tiene un valor escaso y segundo porque sería difícilmente soportable repetir la visión de algunas de sus incomodísimas secuencias.
Tanto la puesta en escena como la planificación y el montaje son adecuados pero pobres. Los actores realizan un buen trabajo hasta que la cosa se sale de madre y pujan para ver quien pone el rostro más exaltado. Los escenarios, pocos y funcionales, carecen de empaque para el nivel de producción que se le supone a un film de las características que comentan en la película (recordemos que se trata de una película dentro de otra y [SPOILER] dentro de otra [FIN SPOILER]). Las secuencias de sexo y violencia no escatiman en realismo y no sería de extrañar que el film acabara recibiendo una calificación “X” en nuestro país debido a los planos cortos que se ofrecen sobre penetraciones, felaciones y otras prácticas sexuales, muchas ellas acompañadas además de la presencia de menores y con violencia de alto voltaje. Curiosamente todas estas rodadas con un sentido mucho más convincente del encuadre y del montaje lo cual deja bastante claro que partes del film eran las que realmente tenían interés para sus responsables.

En definitiva, “A serbian film” es una película polémica y transgresora cuyo contenido no hace recomendable su visión ni a menores de dieciocho años ni a mayores tampoco, reduciéndose su target únicamente a los pocos cinéfilos que tengan el estómago curtido y a aquellas personas que gusten de las emociones fuertes o tengan un listón moral muy bajo. Y por si esta coda final no ha hecho sino crear curiosidad en alguno de los que lee esta entrada en lugar de convencerles de que deben alejarse de esta película, únicamente añadiré que en una de las secuencias más fuertes del film hay involucrado un recién nacido. Espero que con eso quede claro de qué clase de basura llevo dos páginas hablando.

miércoles, octubre 13, 2010

LA CASA MUDA; Así debería haberse quedado


Sin duda “La casa muda” de Gustavo Hernández era una de las apuestas fuertes del festival este año. Vendida como la primera película de terror grabada en un único plano secuencia y haciendo servir para ello, además, una cámara de fotos, contenía a priori todos los ingredientes para ser la gran sorpresa técnica de este año.
Después de haberla visto, lo dudo.

Está claro que todos los aficionados al cine y al fantástico en particular estamos siempre pendientes de la siguiente proeza técnica. Todos esperamos que alguien venga a sorprendernos con alguna nueva maravilla pero, la forma siempre debe estar supeditada a un fondo que la merezca, que le de sentido e incluso que la justifique. El proceso debería consistir en, a partir de una historia y un guión desarrollado, seleccionar la mejor manera de llevarlo a la pantalla, y no a la inversa.

La historia de “La casa muda” es sencilla. Una muchacha (Florencia Colucci) y su padre (Gustavo Alonso) llegan a la casa de un amigo (Abel Tripaldi) en el campo habiendo sido contratados por éste para trabajar en su limpieza. Llegan allí por la noche para poder levantarse temprano y ponerse a ello temprano. Sin embargo, esa misma noche, la muchacha no podrá conciliar el sueño por los ruidos que proceden del piso superior en el cual, por cierto, tienen prohibida la entrada por el dueño. El padre de la chica, cansado de que ésta no le deje dormir, acabará subiendo a comprobar lo que ocurre pero, al tardar en regresar de su inspección, ella no tendrá más remedio que, farol en mano, emprender su búsqueda.

La base del terror en esta película se encuentra en algunos de los lugares comunes del género. Casa con oscuro secreto, iluminación escasa, chica joven sola y en peligro, crujir de puertas y tablones, sustos gratuitos, etc… Solo que todo ello, grabado con una cámara de fotos (muy buena cámara a tenor del resultado) y en un solo plano secuencia. Tristemente, lo que debería servir para elevar la categoría del film no hace sino ensombrecerlo pues, una vez el padre de la muchacha sube las escaleras, la película se convierte en un puro ejercicio técnico tremendamente aburrido en el que, un personaje que debería tratar de huir del peligro no hace más que deambular por una casa oscura, farol en mano, buscando… ¿el qué? ¿Qué narices busca el personaje principal de la película por los rincones de la casa?
Pero aún hay más. Por si lo de la cámara de fotos y el plano secuencia no fueran suficiente reclamo comercial, la película está además basada en una historia real. Así que hacia el final, y para que no resulte todo tan absurdo, el realizador nos reserva un giro argumental que da un nuevo sentido a la historia (si es que esto se puede considerar una historia) y que aún hace más incomprensible los cincuenta y largos minutos de la protagonista dando vueltas por la casa.

Pero de acuerdo. Sí, en ocasiones la película consigue inquietar y los sustos de rigor están bastante bien colocados para pillarnos por sorpresa pero, ¿de eso trata una película de terror? ¿de darnos sustos como si estuviéramos en el tren de la bruja? Una película de terror debe helarnos la sangre con su atmósfera, trabajando la puesta en escena y el encuadre, con las interpretaciones y con un ritmo que dosifique los momentos más escalofriantes. Esconder personajes detrás de puertas para hacer “buuuu” o tocarnos el hombro es un recurso pueril que difícilmente encaja en una película con pretensiones de hacer historia en el género. Y si no, tomemos como referencia la película que homenajea el festival este año (“El resplandor”). ¿Cuántos sustos hay en esta película? ¿En qué basa el terror? Creo que los reponsables de “La casa muda” han sacado matrícula de honor en marketing pero les va a tocar repetir el examen de cine.

Así pues, enhorabuena señor Hernández. Puede usted apuntarse el tanto del plano secuencia, el tanto de la cámara de fotos y también el tanto de haber sido el primero en grabar a una chica con un farol durante una hora de película. Creo que eso tampoco lo había hecho nadie hasta ahora. Ni falta que hacía.

miércoles, mayo 13, 2009

STAR TREK; un simple divertimento (y justito)


Se suele decir que los aficionados a la ciencia ficción (en cine) se dividen entre los fans de Star Wars y los fans de Star Trek (o trekies).
No estoy de acuerdo.
Lo cierto es que la gran mayoría de personas (obviamente me baso en todas aquellas que conozco y con las que he hablado de cine alguna vez, que son muchas) a las que les gusta Star Trek también son unos apasionados de Star Wars, no dándose en tantos casos lo contrario. Por dejarlo claro, Star Wars aglutina un mayor número de simpatizantes (no necesariamente fanáticos) sencillamente porque sus películas son mucho más disfrutables a nivel entretenimiento que las de la saga Star Trek, serie incluida. Aterrizar en el universo de Star Wars consiste básicamente en dejarse llevar por unos personajes atractivos que viven aventuras constantemente en un mundo de fantasía donde impera la irrealidad y lo imposible y, lo que es más importante, donde el espectador no se cuestiona nada porque asume que en ese universo de ciencia ficción lo que realmente pesa es la ficción y no la ciencia.
En Star Trek no sucede así. A pesar de haber muchísima ficción en sus historias, el punto de partida de base es prototípico de la ciencia ficción clásica; los personajes principales son humanos, terráqueos, y forman parte de una federación estelar que dispone de una nave, el Enterprise, destinada a explorar nuevos mundos. Esta es una premisa que podría llegar a darse en el futuro y que permite emparentar el mundo de Star Trek con las novelas de Jack Vance, de Arthur C. Clarke o de Ray Bradbury, por mencionar algunos.
Es decir, que mientras Star Wars es asequible y disfrutable por la inmensa mayoría del público potencial, Star Trek está más destinado a un sector de ese público, un sector más adulto en su mayoría y, en gran medida, aficionado desde siempre a la literatura (y también al cine) de ciencia ficción. Es por ello que en Star Trek (la serie) abunda la terminología científica o pseudocientífica, las referencias a novelas y películas de ciencia ficción, y que nunca ha necesitado programarse en prime time ya que, su público, no es ocasional ni esporádico sino fiel y, sí, fanático.

Dicho todo esto adelanto ya que no soy trekie y que prefiero revisar cualquier película de Star Wars antes que una de la saga Star Trek. He visto algunos episodios de “La nueva generación” y algunas de las películas también, incluída la primera de ellas “Star Trek, la película” de Robert Wise y algunas de sus secuelas así como alguna de las que ya tenían como protagonistas a los personajes de “La nueva generación”.
Es bien cierto que aquellas películas, al menos las que yo vi, resultaban bastante pesaditas. Tenían un problema de ritmo y, en definitiva, no podían esconder su auténtica naturaleza; episodios de la serie alargados hasta la hora y media o más. Sin embargo, cuando uno se disponía a ver una de aquellas películas, o un episodio de la serie, tenía muy claro que era lo que se iba a encontrar.
J.J. Abrams ha destruido esa expectativa y, apropiándose de los nombres y conceptos de la serie como si de simples etiquetas se tratara, ha montado una historieta de luchas en el espacio y enfrentamientos entre la tripulación de una nave beneficiándose del nombre de una conocida marca: Star Trek. ¿Pero es éso Stark Trek? Antes de escribir esta crítica he leído muchas otras y, aunque la inmensa mayoría de los que han publicado algo ya sea en Internet o en prensa alaban el trabajo de su director, también son muchos los que destacan que la película no se parece en prácticamente nada a una de la saga trekie. Y si esto es así, digo yo, ¿qué necesidad hay de traicionar el espíritu de dicha saga aparte del de hacer mucho, pero que mucho dinero? Si el señor Abrams quería explicar una historia de teenagers en el espacio, ¿por qué no creó una nueva franquicia que se llamara por ejemplo Star Teen? ¿O por qué no se hizo cargo de adaptar al cine el videojuego “Mass effect” que está muy en la línea de Star Trek pero sobre el que no existe un material fílmico anterior con el que limpiarse el trasero?
No deja de sorprenderme que este puro ejercicio de pirotecnia que es el Star Trek de Abrams haya caído tan bien incluso entre la crítica especializada cuando películas de la misma o más enjundia (que es poca) de este mismo género y con intenciones tanto temáticas como formales muy similares estrenadas algunos años antes fueron en cambio azotadas sin piedad; me estoy refiriendo a “Las crónicas de Riddick”, “Serenity” o “Guia del autoestopista galáctico”.
Un servidor no puede más que constatar el hecho de que Abrams se ha limitado a hacer caja sirviendo un producto comercial al uso según lo acostumbrado hoy en dia, para nada alejado de naderías como “Crepúsculo” o de superproducciones tipo “Transformers” donde únicamente cuentan tres cosas: unos efectos especiales impecables, carne adolescente para calentar al personal y un humor de trazo grueso que no nos haga pensar demasiado. Las tres cosas están presentes en éste Star Trek y de ellas se nutre de forma voraz aparcando a un lado las tramas con trasfondo científico, la especulación futurista y demás sellos propios de Star Trek. Una operación muy parecida a la que Spielberg realizó con su último Indiana Jones, lo cual me lleva a hacerme otra pregunta más. ¿Es que el público de hoy es incapaz de identificarse con un protagonista que tenga más de veinte años? Creo que tanto mi generación como todas las que la precedieron pudieron disfrutar del cine de aventuras y de ciencia ficción cuando éramos críos sin que los personajes protagonistas tuvieran que tener nuestra misma edad. ¿En qué cabeza cabe que la persona al mando de una nave estelar sea un criajo que ni siquiera se ha graduado? Solo en dos, en la de Paul Verhoeven cuando realizó la magnífica “Starship troopers” y en la cual la juventud de su reparto estaba justificada como crítica feroz al militarismo, y en la de J.J. Abrams, que sabe que una oficial jovencita y en minifalda vende muchas más entradas que una actriz a la que un adolescente pueda equiparar con su madre.
Lo más curioso de todo es que, a pesar de tratarse de un simple divertimento (y justito), Abrams hace un buen trabajo con las escenas de acción y me quito el sombrero ante la, ya célebre, secuencia de la incursión sobre la perforadora. Incluso parece que, con toda esa historia de la singularidad y el agujero negro y el viaje en el tiempo, quiera mantener un cierto aroma al Star Trek de siempre. El problema es que dicha trama se vuelve confusa y hace aguas a poco que uno rasque porque, ¿cómo se explica que el personaje de Eric Bana esté obsesionado con destruir a las naves de la federación cuando podría estar tratando de evitar la destrucción de su propio planeta? Y ya que estamos ¿desde cuándo una nave minera esta equipada con semejante armamento? De acuerdo en que viene del futuro pero… ¡es una nave minera!
Tampoco son pocos los que hablan de que se trata de una revitalización de la saga. Bueno, me parece bien pero… ¿tiene que hacerse según los parámetros expresados en los párrafos anteriores? Creo que Christopher Nolan ha revitalizado la saga de Batman y no ha tenido que utilizar a un púber de protagonista ni llenar el guión de chistes propios de Scary movie.
En fin, si querían revitalizar la saga lo han conseguido. Le han dado nueva vida y podrán hacer muchas más películas y recoger muchos dólares y euros, pero lo que han devuelto a la vida no es Star Trek. Es como si algo hubiera poseído al cadáver de Star Trek. Ahora ya no huele a naftalina ni a rancio, como dicen por ahí, pero ni siquiera en cine el hábito hace al monje. Abrams nos ha dado gato por liebre.
Al principio de “La invasión de los ultracuerpos”, el protagonista entra a inspeccionar la cocina de un restaurante (es inspector de sanidad) y recoge con sus pinzas un pequeño grano negro del interior de una olla. Enseñándoselo al maitre le indica que se trata de excremento de rata a lo que éste responde que no es así, que lo que ha sacado de la olla es una alcaparra. El inspector insiste en que es mierda de rata pero el maitre repite que es una alcaparra. Así pues el inspector, por tal de zanjar la discusión, le dice al maitre: ¿una alcaparra? Muy bien. Cómasela. Obviamente no lo hace.
Star Trek también parece una alcaparra pero… ¿qué es?
Yo lo se. Lo se muy bien. Porque me la he comido.

domingo, abril 05, 2009

DRAGONBALL EVOLUTION; ¿seguro que no la ha dirigido Uwe Boll?


Cuando hace ya bastantes años se estrenó “Dragones y Mazmorras” me sentí profundamente decepcionado. No en vano considero dicha película la peor que he visto en toda mi vida y eso, a sabiendas de que las he visto peores. ¿Por qué? Por la profunda decepción que me supuso que lo que podría haber dado para una auténtica saga de películas de aventuras acabara yéndose por el sumidero en un fiasco absoluto del que prefiero ni acordarme.
Pero es que en aquel entonces yo no conocía tanto sobre el negocio del cine como se ahora. Por eso, ya sabía que esperarme de esta adaptación del manga de Akira Toriyma llamado “Dragoball Evolution”.
Desde que comenzaron a oírse rumores de trasladar a la pantalla las aventuras de SonGoku y sus amigos empecé a interesarme por localizar información, a lo cual contribuyeron otros amigos más fanáticos que me fueron teniendo al día sobre selección de actores, primeras imágenes promocionales y teaser-trailers. No hizo falta demasiado material para convencerme a mi mismo de que el film que resultaría de todo aquello poco o nada tendría que ver con la serie de Toriyama y sí mucho con una estrategia comercial Hollywood style para conseguir muchos dólares con una inversión mínima.
Como decía la histérica de “Granjero busca esposa”: ¿Qué pasa, que no lo entiendes? ¡Te lo voy a explicar!
Se coge un producto afianzado en el mercado y que mueva por si solo a millones de fans en todo el mundo. Es lo que llamamos una franquicia y puede ser un videojuego como “Resident Evil” o unas novelas de éxito como la saga “Crepúsculo”, por decir algo. Eso ya lo tenemos, los cómics manga de "Dragonball". Ahora cogemos a un puñado de actores jóvenes y desconocidos para los papeles principales a los que prácticamente no hay ni que pagarles, basta con decirles que son jóvenes promesas y que de aquí al estrellato. De momento nos hemos gastado algo de dinero en comprar los derechos del cómic pero nos hemos ahorrado una pasta gansa con el reparto. No obstante queremos que en el póster hay algún nombre que a la gente le suene. Para dar algo de solera al reparto incluimos en él a uno o dos actores veteranos que aporten alguna cara conocida que ayude a que los más desvinculados con la temática puedan verse interesados en pagar su entrada. Aquí es donde entra Chow Yun Fat. Añadimos unos cuantos efectos digitales de segunda B y los juntamos todos en un trailer para que parezca que en realidad todo serán explosiones, rallos, acción y persecuciones. Gracias a la tecnología digital ahora no es difícil llenar una película de efectos sin tener que rascarse mucho el bolsillo. ¡Y ya lo tenemos! Empaquetado y listo para venderse.
¿Qué pasa con la fidelidad a la historia? ¿Qué pasa con el compromiso de realizar una película que contente a los fans? Pues muy fácil; estamos seguros de que millones de personas irán a verla porque el producto que hemos fabricado se llama “Dragonball” (por la misma razón por la que miles de personas fueron a ver “Alatriste” o yo vi “Alone in the dark”), así que ¿por qué darles la película que esperan ver si la entrada ya nos la han comprado por el mero hecho de haber adquirido los derechos del cómic? Lo que a nosotros nos interesa (nosotros = productores de Hollywood) es que además de todos esos frikis incómodos, vayan al cine otras personas que pasan del cómic de Dragonball pero les gustan las películas de artes marciales, o les gustan los efectos especiales, o lo guapo que es el actor que hace de Goku, o lo buena que está la chica que hace de Bulma,… ¿lo entiendes ahora? El cómic no nos importa y las esperanzas que tú tuvieras puestas en la adaptación tampoco. Sólo nos interesa tu dinero. Dánoslo si es que no nos lo has dado ya.

Ignoro si se podría haber llegado a hacer una buena película con el material de base pero estoy seguro de que se podría haberse hecho algo bastante mejor. El problema, como ya he explicado arriba, es que no había interés alguno. Es la diferencia entre darle las riendas a un director como Zack Snyder, por ejemplo, o cumplir con la papeleta con el primer papanatas asalariado del estudio. Es la diferencia entre tomarse en serio una historia o querer hacer caja y nada más. Si fuiste a ver “Eragon” y te gustaron los libros supongo que ya sabes de qué te hablo.
Más allá de que nos gusten o no las peripecias de Goku en la serie de televisión o en el manga original, lo que es inapelable es que todas esas aventuras suceden en un mundo increíblemente rico visualmente; un planeta tierra alternativo en el que conviven pasado y futuro y en el que la tecnología ha llegado a metas en las que resulta difícil distinguirla de la magia. En el mundo de Dragonball no es extraño huir en una mininave espacial porque te persigue un dinosaurio, o asistir a un combate de artes marciales entre un humano troglodita y una bestia alada de cuatro brazos. Todo es posible.
En la película “Dragonball Evolution” no hay absolutamente nada de esto. El mundo en el que se desarrolla la historia es el mismo que conocemos tú y yo y, el único parecido que tienen sus personajes con los de la serie es que se llaman igual. La inocencia de Goku brilla por su ausencia, la frivolidad de Bulma también. El uno está loco por meterle mano a Chichi cuando en el cómic ni siquiera sabía lo que era una mujer y la otra pretende pedirle al Dragón Sheron no se qué narices para el bien de la humanidad en lugar de un novio, como era en el original. Yamsha es un ladronzuelo torpón y payasesco en lugar de un hábil luchador y el maestro Mutenroshi parece un híbrido entre Obi Wan Kenobi y Pat Morita en Karate Kid en lugar de un viejo verde maestro de las artes marciales. Aunque en defensa de este último debo admitir que es el único personaje que al menos conserva un rasgo destacable del original (su afición por las mujeres).
De los enemigos no vale la pena casi ni hablar. Apenas tienen un papel y en ningún momento se les percibe como una amenaza. Son totalmente inocuos y su final está tan claro que ni la transformación de Goku (curiosamente injustificada para todos los que no conozcan el cómic e incluso para éstos, pues los motivos del cambio se los han sacado de la manga) nos hace pensar que los héroes corren peligro alguno. Y ya para terminar la aparición del dragón que es de vergüenza ajena y hace quedar a un bodrio como “Dragon Wars” como un prodigio de efectos especiales a su lado.

Creo que después de todo lo expuesto queda claro que si eres un fan de "Bola de Dragón" no te recomiendo en absoluto que vayas a ver esta película. Más aún, si no eres fan del cómic pero te gusta el cine de acción, las películas de artes marciales, o el cine de aventuras, tampoco te recomiendo que vayas. ¿En qué caso te recomiendo que gastes tu dinero y tu tiempo en ir a ver este engendro? En el de que tengas ganas de desquitarte luego escribiendo una crítica furibunda sobre la película. No puede haber ninguna otra razón para aguantar semejante despropósito.

MENTIRAS Y GORDAS; Fiasco y gordo


“Mentiras y gordas” trata de las vivencias nocturnas de un grupo de jóvenes cuyas vidas están más o menos conectadas entre si. Dos de ellos, los que podríamos considerar los protagonistas, son una pareja de chicos preuniversitarios que se plantean el dedicarse al tráfico de pastillas para sacarse unas pelas y poder ir al Festival de Benicassim. Si esto te ha recordado a “Requiem por un sueño” olvídalo, nada más lejos de la realidad. Aquí lo que importa es que uno de ellos ignora que el otro ha descubierto que es homosexual y que está enamorado de él. Por otro lado, la compañera de piso de este chico gay también acaba de descubrir su lesbianismo gracias a haber conocido a una chica en la discoteca que se ofreció a comerle “lo de abajo”. Esa discoteca está frecuentada por una señorita que es algo así como la camella oficial y que será la encargada de proporcionar las pastillas a los dos chicos de los que hablaba al principio, pero esta chica tiene sus propios problemas ya que su novio está en la cárcel y en realidad trapichea para sacar dinero para su fianza. A la pobre le pierde que es muy ligera de cascos y no sabe esconder el dinero. En esa misma discoteca se suele poner hasta arriba de todo un aspirante a estrella de la música que acaba de cortar con una chica porque se ha engordado más de lo que a él le gustaría, lo cual ha servido para que se enrolle a tope con la mejor amiga de ésta a sus espaldas… y en fin, por qué seguir.
“Mentiras y gordas”, a pesar de estar tocando constantemente el tema de la homosexualidad, de las drogas, de los hábitos nocturnos de los jóvenes, del sexo, de la mórbida preocupación por el peso de nuestras jóvenes y hasta de la amistad, en el fondo, no pretende ahondar en ninguno de esos temas y si lo pretende puedo asegurar que no lo consigue. La idea parece más bien la de subir al espectador en un carrusel de relaciones a cual más patética en la que todo el mundo engaña a todo el mundo, casi todos esconden algo y la mayoría se odian por lo que son o lo que acaban de descubrir que son (tragones compulsivos, mariquitas, traidores, drogadictos, camellos,…). Si los responsables de la película se hubiera decantado con firmeza por el drama, podrían haber sacado un producto interesante en la línea de “Historias del kronen” o, si hubieran reducido el número de personajes y se hubieran centrado en uno de los muchos temas que tocan quizá tendríamos una lectura apasionada, ya fuera a favor o en contra, de la problemática del consumo y/o el tráfico de drogas en los centros de ocio, por ejemplo. Sin embargo optan por trufar todo el relato y la mayoría de los acontecimientos con momentos de humor que confieren al relato una ligereza tal que no hace más que alejar al espectador de cuánto sucede en él y, si no fuera por la cantidad de tetas, culos y escenas de sexo incluídas en la película, se diría que lo que nos están pasando no es sino un capítulo largo de “Al salir de clase” o alguna serie por el estilo.
A esto contribuye enormemente la elección de los actores, la inmensa mayoría de los cuales proceden de series de tv actualmente en vigor. No es que hagan mal su papel, probablemente su trabajo sea lo más destacable de la película, pero se tiene la sensación de que han sido seleccionados más por su ambición y sus ansias de dar el salto al cine que por ser los más idóneos. Tal vez por eso, la gran mayoría, tiene que acabar mostrando anatomía en pantalla; mención especial para Ana de Armas quien parece emular a Penélope Cruz en “Jamón Jamón” pidiéndole a Hugo Silva que le coma las tetas y le chupe los pezones. Pero, sintiéndolo mucho por ella, Albacete y Menkes no son Bigas Luna.

Al final, lo más llamativo de esta mediocridad de película es la enorme taquilla que ha conseguido hacer en su primer fin de semana y la decepción enorme que se ha llevado la inmensa mayoría de los que pagaron por verla (rastread la red y buscad algún comentario positivo). ¿Qué ha empujado a todas esas personas, jóvenes en su mayoría, a seleccionar esta película de entre la oferta actual? ¿Es el tirón de sus actores? ¿Es la seguridad de ver sexo en pantalla? ¿No circula ya bastante sexo, y más explícito, por Internet? Si el cine americano puede asegurar la taquilla incluyendo una buena artillería de efectos especiales en sus películas, parece que el cine español siempre contará con la carne de sus jóvenes actores para lograr la misma meta. No veo otra explicación que la del puro morbo.
Quien quiera pensar que en el fondo estamos ante una película que refleja la realidad de nuestra juventud y que nos está haciendo partícipes de un mundo nocturno del que muchos estamos ya bastante alejados, adelante. Yo prefiero pensar que ese mundo que se nos muestra en “Mentiras y gordas” no es sino el propio mundo en el que se mueven sus responsables, el mismo que ya nos enseñaron en su no menos fallida “Mas que amor frenesí”; un mundo de drogas a todas horas, de sexo con cualquiera, de irresponsabilidad, de petardeo y de frivolidad. Y si no que me expliquen como justifican éticamente que la gordita sea rechazada por su novio y solo pueda tener sexo con otro chico después de que éste haya sido drogado previamente y sin su consentimiento. Creo que es un momento que solo en ese “mundo” en el que ellos se mueven podría verse como cómico en lugar de cruel.
El cine español ya se sabe, tiene un sanbenito. O hacemos películas de la guerra civil o postguerra, o hacemos dramas sociales o hacemos comedias de humor más bien grueso con carne de por medio.
“Mentiras y gordas” vendría a encajar dentro del tercer grupo, si bien no lo hace de una forma demasiado cómoda sino que, tenemos que retorcerla un poco para que se haga el hueco y no se nos desparrame hacia la segunda categoría. Ni es “Barrio” ni es “Boca a boca”. La película de Albacete y Menkes tiene aspecto de comedia pero fondo de drama, o dicho de forma menos poética, construye una comedia sobre acontecimientos dramáticos, y aunque en principio eso podría haber dado para un híbrido interesante, lo que en realidad han conseguido es que los momentos dramáticos den risa y los cómicos pena. Quién sabe, tal vez han inventado un género nuevo.

lunes, diciembre 08, 2008

CREPUSCULO; Dirty Dancing para melangóticos


El cine de vampiros no es ajeno a este blog, en absoluto. En mi maratón de entradas sobre el Festival de Sitges fue precisamente una película de vampiros la que mejor parada salió, por ejemplo. También hablé en su dia de la interesante 30 dias de oscuridad y de la fallida Rise. Así pues, ¿por qué iba a faltar aquí el nuevo y flamante fenómeno sobre vampiros juveniles?
Vaya por delante que no he leído las novelas de las que procede la película pero, como buen blogger y crítico, me he informado suficientemente sobre el material y, para los fans del libro no hay sino buenas noticias; se trata de una adaptación muy fiel del material de partida en la que prácticamente no se escatima un solo pasaje relevante en lo relativo a la primera de las novelas, que es la que se ha adaptado. Mención aparte será si los guapetes protagonistas cumplen con las expectativas que la imaginación de los lectores hubiera puesto sobre ellos.
Pero claro, aquí no estamos para hablar de una novela sino para hablar de cine. Y si restringimos el análisis a lo pura y estrictamente cinematográfico resulta que nos encontramos con una película en la que apenas hay un solo uso inteligente o creativo del lenguaje audiovisual. Ni la puesta en escena, ni los movimientos de cámara, ni la planificación... nada, a excepción de un par de desenfoques para jugar con la profundidad de campo, destaca en este film que se limita a explicarnos una historia más o menos previsible con la simple artesanía de ir uniendo un plano detrás de otro. Como muestra de la impericia de su directora baste el siguiente ejemplo: al principio de la película una voz en off, la de la protagonista, nos relata como este año se irá a vivir con su padre, el jefe de policía de un pequeño pueblo. En una de las primeras secuencias se la ve a ella con su padre en el coche de policía que él conduce y se aprecia cierta tensión entre ellos. Para romper el silencio, el padre le dice a ella que nunca la había visto con el pelo tan largo, a lo que ella contesta que se lo cortó recientemente. De esta forma tan sencilla el espectador medio ya debería darse cuenta de que padre e hija hace mucho tiempo que no se ven; tensión en las miradas, silencios, una breve charla que hace referencia al cambio de aspecto de uno de ellos... Bueno, pues en cuanto bajan del coche, la directora no puede evitar volver a incluir una voz en off de la chica diciendo: "hacia mucho tiempo que no nos veíamos". En fin, un desastre.
A nivel de guión, y aquí el mérito sería más de la escritora de las novelas (la película apenas si se aparta un ápice de lo que se explica en el libro), tampoco es que aporte nada nuevo a las historias de vampiros. Su juego terror/amor entre adolescentes con oscuros secretos ya fue explorada, sin ir más lejos, en la entretenida "Jóvenes Ocultos" de Joel Schumacher donde, por cierto, la combinación de terror, romance y humor estaba mucho mejor calibrada.
Pero en justicia hay que dejar claro que Crepúsculo no trata exactamente del vampirismo y tampoco está interesada en la mezcla de géneros como una forma de experimentación cinematográfica o narrativa. Su objetivo es el de encandilar a una nueva generación de adolescentes deprimidos por su triste y patética existencia con un relato sobre chicos y chicas hermosas, inmortales y con poderes sobrenaturales. Sobre un amor correspondido y eterno, puro y virginal (no hay una sola escena de sexo y hasta los besos son sin lengua). En definitiva, sobre una realidad que no existe pero a la que todos se rendirían extasiados y suspirando. Nada muy distinto del sentimiento empalagoso que, en mi generación, causaron películas como Dirty Dancing.
Los vampiros de Crepúsculo no duermen en ataudes, no matan gente sino que tienen suficiente con la sangre de los animales, les basta que esté nublado para pasearse a la luz del sol y, en el peor de los casos, si los siempre hirientes rayos del astro rey les tocan, no se disuelven en cenizas sino que brillan como diamantes. Todo ello me recuerda el estudio que se mencionaba en el ensayo "Undead and Philosophy" en el que el profesor de un colegio preguntó a sus alumnos acerca de a cúantos de ellos les gustaría transformarse en un zombie o en un vampiro y, prácticamente toda la clase abrazó el vampirismo. Así ya se puede ¿no?
En fin, si después de leer todo esto te estás preguntando si te recomiendo o no que veas esta película mi respuesta es que eso depende de una simple pregunta: ¿cuántos años tienes?

lunes, octubre 13, 2008

SITGES 16- DEAD SPACE (PERDITION)


Me cuesta hablar de Dead Space (perdition) como si se tratara de una película, la verdad. Meterla en este saco del Festival me resulta un tanto incómodo porque de alguna manera es como si la equiparara con el resto de films presentados en el certámen y, sinceramente, por malos que hayan sido algunos todos ellos son películas con todas las letras, algo que dudo que pueda aplicársele a Dead Space (perdition).
El por qué se incluyó este film entre los pases de prensa del Festival todavía es un poco extraño. El director del certamen vino a comentar justo antes del pase que se trataba de algo así como una experiencia pionera para el Festival de cara a unir cada vez más dos mundos que, en definitiva, estaban muy próximos entre si; el del cine y el de los videojuegos de última generación.
Sin contradecir esto último, que creo que hay mucho de verdad en ello, lo cierto es que todo el tinglado sonaba más a una estrategia promocional de la que tanto el Festival como los responsables del juego en España iban a salir beneficiados, que a una intención verdadera de crear una sección paralela o algo semejante de cara al futuro.

Para los que no lo sepan, Dead Space es un videojuego para consolas y para PC que se comercializará a partir de finales de este mes de octubre. Dicho juego bebe en gran medida de algunas de las mejores películas de ciencia ficción de las últimas décadas, como puedan ser Alien, Horizonte final, Atmósfera cero o La cosa, lo cual lo hace tremendamente atractivo para todos los que somos fans del cine en general y del cine de ciencia ficción en particular.
Así pues, a los señores responsables de dicho producto, se les ocurrió la brillante y lucrativa idea de crear expectativa (y más dinero) creando un cómic y una película que sirvieran como precuelas para el videojuego en si. Y así es como llegamos al pase de prensa del que hablábamos.

La película, si es que la podemos llamar así, resulta bastante incomprensible para alguien que no esté ya familiarizado con los conceptos del videojuego y no por que no se entienda, que no es eso, sino porque se nota que forma parte de algo que no se ha visto (el cómic) y carece de desenlace porque para conocerlo hay que jugar el videojuego. Es en definitiva, un vídeo sin principio ni fin en el que seguimos a una especie de aguerrida cosmonauta eliminando a una especie de zombies mutantes del espacio por el interior de una nave espacial durante, algo así como una hora.
Con este guión (si es que se le puede llamar así) y unos dibujos bastante toscos (propios de cualquier serie de anime que estén pasando actualmente por la tele) el resultado final ni siquiera invita a jugar al videojuego, de hecho, flaco favor le hace a aquellos que nunca hubieran oído hablar de él porque si su primera toma de contacto es haber visto la película, creo que se les quitarán las ganas de ir a la tienda a comprarlo. Osea que, como película mal y como campaña de promoción fatal.

¿Si no supiéramos que se trata de un producto ideado para vender un segundo producto lo hubiese mirado con otros ojos? Lo dudo. Vaya por delante que la película no se estrenará en cines en nuestro país (ni creo que en ningún otro) y que saldrá al mercado directamente en Blu-ray y DVD aunque comercializándose por separado del videojuego, lo cual resulta bastante extraño dada la bajísima calidad de la producción. Lo cierto es que, después de todo, si que han conseguido generarme una expectativa con todo esta campaña de marketing: ¿cuántas copias de la peliculita serán capaces de vender?

SITGES 15- PRIME TIME


Prime Time fue la última de las películas españolas a concurso que se pasó en el Festival de Sitges y, quizá para hacer algo de ruido o quizá porque realmente la distribuidora se puso cazurra, no pudo empezar con peor pie; nuevamente los acreditados de prensa tuvimos que pasar por el detector de metales y a enseñar nuestras bolsas (por si había alguna cámara de destrucción masiva oculta) consiguiendo, además de las críticas y los movimientos negativos de cabeza de cuantos estábamos allí, que don Carlos Pumares la emprendiera a voces con los responsables de seguridad (y razón no le faltaba).
Así que, con este ambiente, ya se pueden imaginar que uno se iba a mirar la película con unos ojos no muy amables, la verdad. ¿Qué peliculón nos tenía preparado el Festival que era necesario tanto registro? ¿Sería otra obra maestra como Repo! o The burrowers? Pues sí, en efecto eso era. (Esto es una ironía, por si acaso no se entiende).

Prime time parte de una idea más o menos original pero que a todos se nos ha pasado por la cabeza alguna vez. ¿Qué pasaría si los programas basura de la televisión llegaran en algún momento tan lejos como para mostrar la muerte en directo de alguien? Si el canal fuera de pago, ¿se abonaría mucha gente para verlo?
A partir de esta premisa se teje una historia típica de esas que consisten básicamente en meter a un grupo más o menos heterogéneo de personajes en un espacio muy reducido y esperar a que se despellejen. En esta ocasión, dicho despellejamiento se supone que viene a ser una especie de parodia/exageración de lo que ocurre en los programas de tipo “gran hermano”. Con el añadido, obviamente, de que aquí las nominaciones pueden acabar con la vida del nominado.

Como decía, la idea así contada no suena del todo mal, pero el problema es que la trama deviene predecible y, los personajes que son quienes han de aguantar el tipo en un escenario fijo y de escaso interés, apenas tienen fondo con el que trabajar.
Los personajes de cualquier guión carecerán de interés si no hay conflicto y si no se produce en ellos un arco de transformación. Esto último es primordial en los personajes principales y el mejor ejemplo de ello lo tenemos en nuestra obra literaria por excelencia, Don Quijote de la Mancha donde después de todas sus peripecias Quijote se Sanchiza y Sancho se Quijotiza (cualquiera que haya estudiado literatura en el instituto lo sabe).
Pues bien, los personajes principales de esta historia no sufren cambio alguno. Ni el interpretado por Leticia Dolera (la protagonista), ni el de su novio (que viene a ser como la sorpresa final pero se le ve venir de lejos), ni el de Pablo Puyol (que además le toca el cliché del soldado fascista), ni el de la mala de la función, etc,…

A partir de un concepto parecido se han urdido obras maestras como Naufragos, películas geniales como Cube y hasta entretenimientos aceptables como Saw 2. Desgraciadamente Prime Time no se puede encuadrar dentro de ninguna de esas categorías y, sintiéndolo mucho, no salvó el fiasco de este año en cuanto a premios recibidos por películas españolas en el Festival: cero patatero.

miércoles, octubre 08, 2008

SITGES 11- THE BURROWERS

El western, como la ciencia ficción, es un género que resulta fácil de hibridar. Precisamente porque la clave para identificar estos géneros está en la propia ambientación. Si vemos una nave espacial hablamos de ciencia ficción y si vemos un poblado indio o un saloon, estamos en un western. Es fácil. Sin embargo, Alien es algo más que una película de ciencia ficción. Una cosa es donde está ambientada la película y otra muy distinta que sensaciones pretende provocar el director en nosotros como espectadores. Alien no busca hacernos reflexionar sobre el futuro o el uso de la tecnología (al menos no principalmente) y la película que nos ocupa, The Burrowers, pese a estar ambientada en el lejano oeste, no es lo que cualquiera puede entender por un western.
La historia de The Burrowers nos explica el secuestro de unas mujeres a manos de una tribu india (o eso parece) y de cómo se envía a una partida de hombres compuesta por soldados y voluntarios en su búsqueda. Convencidos de que se trata de un grupo de indios, algunos de los personajes (especialmente el capitán de la guarnición) no dudará en torturar a otros indios para interrogarlos incapaz de entender por qué cada noche que invierten en continuar con la búsqueda acaban despertándose con algún soldado de menos.
Al final The Burrowers es simplemente una historia de monstruos ambientada en el oeste y, sinceramente, con muy poco que aportar. De hecho, la supuesta originalidad de la propuesta (la combinación de western y terror) ni siquiera es tal pues ya ha habido precedentes y algunos con más tino, como la interesante Ravenous. Además, la trama del viaje en el que se van sucediendo conflictos entre personajes alternados con vislumbraciones crecientes en claridad de los monstruitos de marras, agota rápidamente la paciencia y uno espera que ocurra algo interesante de una maldita vez.
El descubrimiento por parte de la expedición, a media película, del cuerpo de una chica enterrada e inmóvil pero aun con vida, está narrado de tal manera que no provocaría mayor desconcierto si lo que hubieran encontrado bajo la arena no fuese más que el envoltorio de un chicle y, aunque la idea de que la inmovilidad no es completa y que la chica es capaz de rascar su propia ropa con las uñas de los dedos podría haber dado para montar una buena secuencia de terror, se pierde su efecto por la escasa trascendencia que todo el mundo parece darle al hallazo. Vamos, lo que he dicho. Como si se hubieran encontrado un papelazo.
Así pues, no es hasta que el grupo deja a un lado a los soldados y se interna en el bosque que la acción no comienza a acelerarse pero, ya es tarde. Lo poco que le queda por ofrecer al misterio de las desapariciones no es suficiente para colmar una expectativa que se ha hecho crecer demasiado a lo largo de la hora y media larga de proyección. Torpe. Aburrida. Insuficiente.

SITGES 10- MARTYRS


Martyrs era probablemente la película más esperada del Festival de Sitges. Presentada ya en otros certámenes como el de Toronto, la brutalidad y violencia que desprendían sus imágenes venía precedida ya por los avisos agoreros de la propia organización de éste Sitges 2008. Y a fe que han dado en el clavo.
A pesar de que ningún dia de la semana se ha hablado más del Festival en los medios que el de la ya famosa cancelación de Repo! por temor a la piratería, Martyrs también ha conseguido su cupo de fama gracias a que, al parecer, alguien entre el público no pudo conseguir retener el desayuno en el estómago. Además, la organización habla de decenas de personas abandonando la sala y, si a eso le sumamos que habían colocado una ambulancia en la puerta del auditorio “por si acaso”, ya tenemos el pastel servido.
En el fondo, todo un puro espectáculo montado para provocar al espectador y que al Festival le viene muy bien como publicidad. Pero expliquemos qué es Martyrs.
Aunque la película se presenta inicialmente como la historia de una venganza (la de una joven que de niña fue secuestrada y agredida brutalmente), pasada una hora de metraje la historia se torna un "torture porn" al uso. Y lo digo así de claro: TORTURE PORN.
El director del film, Pascal Laugier, pretende hacernos creer que su film es una especie de profundo e intelectual tratado sobre el dolor y el sufrimiento y, en rueda de prensa, incluso tuvo el desparpajo de decir que se sentía mal cuando la gente aplaudía su película. Sin embargo, lo que hay en Martyrs es tan solo la búsqueda de una excusa para rodar lo que tantas veces hemos visto ya en el cine de horror, es decir, la enésima tortura a una chica joven. Aquí la excusa es que una especie de secta pretende averiguar si, a través del dolor físico, se puede de alguna manera trascender o incluso transmutar a un estado de conciencia distinto, como si se tratara de una epifanía o algo de carácter místico. Pero es curioso… tan cultos investigadores del alma no han encontrado mejores maneras de causar daño que las que hemos visto, sin ir más lejos, en la mediocre Hostel de Eli Roth. No se les ocurre envenenar a la joven, no se les ocurre hacerla enfermar o drogarla, o pasar hambre, etc,… No, tiene que ser lo de siempre: tandas de puñetazos, desollamientos, mutilaciones… Y por si todo esto fuera poco cliché del torture porn (insisto), no falta la silla a la que la chica está atada y lo mejor de todo, ¡que la víctima tenga que ser precisamente una chica joven! Y aun tienen el descaro de decir para justificar esto que esta transmutación de la que hablaba antes parece que solo funciona con las mujeres jóvenes. ¡El colmo! Y se sorprende el señor director de que la gente aplauda cuando acaba su película... Mire, tan solo hay dos motivos para aplaudir Martyrs, el de alegría porque por fin acabó o el de regocijo por haber disfrutado de lo visto (osea que le aplaude el mismo tipo de público que hace sonar las palmas cuando en Audition la chica la emprende a clavar agujas en los ojos de su víctima). Aplausos de alivio de los que no han disfrutado con la violencia representada de forma tan gráfica y aplausos de agradecimiento de esa porción (grande) de público habitual en Sitges que busca la atrocidad definitiva. ¿Para sorprenderse o avergonzarse? Usted sabrá que ha hecho la película, señor Laugier.
Lo más gracioso de todo es que en la rueda de prensa a algún iluminado se le ocurrió mencionar a Foucault como posible influencia del director, entiendo que por sus pensamientos y reflexiones sobre el uso del poder aunque, vayan a saber, ¡lo mismo era sencillamente porque también era frances! En fin, para alucinar.
Pero no me malinterpreten. Martyrs consigue lo que se propone, que no es aleccionar al espectador ni hacerle reflexionar ni nada parecido, por más que Laugier quiera hacernos creer que sí. Martyrs consigue ponernos los pelos de punta y apartar la mirada de la pantalla para tratar de sobrevivir al horrible espectáculo que nos presenta (básicamente en su tramo final). En este sentido, su película es tremendamente efectiva y para los amantes de este tipo de cine una auténtica joya, como lo pueda ser la ya mencionada Hostel o la ganadora del año pasado A l’interieur o la famosa serie de mediometrajes Guinea Pig, por mencionar algunas.
Además, Martyrs viene a sumarse a la que ya puede ser considerada la Generación del Horror en Francia, que durante los últimos cuatro o cinco años parece haber engendrado un movimiento similar al de los gialli en Italia en los setenta y que ya cuenta con sus propios directores destacados, empezando por Alexandre Aja al que podríamos considerar el iniciador del movimiento con su Haute Tension.
Horror, sí. Gore, por supuesto. Esto es, como dicen los americanos, "a violence celebration". ¿Una película profunda para reflexionar y blah, blah…? ¡A otro perro con ese hueso, señor Laugier!

martes, octubre 07, 2008

SITGES 03 -REPO! THE GENETIC OPERA


Pocos pases de prensa he visto más atropellados que el de esta “original” propuesta a cargo de Darren Lynn Bousman, el responsable de Saw 2 y Saw 3.
Todo empezó con la cancelación de la exhibición del pasado sábado en la que prensa y público compartían platea. Según parece y, a pesar del registro de bolsas a la entrada de la sala, alguien había conseguido saltarse el control de seguridad o, más probablemente, introducir una cámara en la sala. Sea como fuere la sesión se anuló con devolución del dinero de las entradas incluído y el bochorno del director del festival, Angel Sala, que tuvo que soportar algunos abucheos al anunciar la cancelación.
Así pues, hoy se realizó un nuevo pase para la prensa donde, no ya contentos con el registro de bolsos, se nos hizo pasar por un detector de metales.
Y digo yo, ¿todo esto para qué?
Está claro que la coartada de los responsables del film para toda esta paranoia estriba en el miedo a que alguien difunda la película por Internet pero, seamos sinceros, ¿tanta vida comercial le auguran a esta película como para montar todo este control? ¡Si ni siquiera los propios productores del film dotaron del presupuesto necesario al director para poder realizar la película! ¡Pero si es lo primero que ha dicho Lynn Bousman en la rueda de prensa! ¡Pero si basta con ver los primeros veinte minutos de Repo! para darse cuenta de que a partir de ahí los cuatro decorados de cartón piedra en los que transcurre se repiten una y otra vez!
En fin, hablemos de cine. ¿Qué es Repo!? Tranquilos, no se trata de Matrix. Se puede explicar perfectamente y su look visual no generará un nuevo estilo ni nada que se le parezca. Repo! es un musical en la línea de The Rocky Horror Picture Show ambientado en un futuro no muy lejano (sic) en el que la cirugía plástica se ha convertido en una necesidad y un vicio del que nadie quiere prescindir. En este ambiente, el abusivo precio de las intervenciones y los órganos hará que aparezca inmediatamente un comercio subterráneo que incluirá el asesinato legal de personas morosas a las que, literalmente, se les arrancarán los órganos comprados pero impagados. Y de esta tarea tan encomiable se encargan los Repoman (de ahí el título).
Pues bien, a pesar de lo “original” de esta propuesta, lo cierto es que todo lo explicado anteriormente es tan solo el trasfondo para explicar un folletín, una historia de envidias, de celos, de hijos (cuervos) peleándose por una herencia, de secretos inconfesables e identidades secretas. Todo ello, a ritmo de rock más o menos duro, ópera, techno y personajes que se expresan cantando durante todo el metraje. Y para llevar a buen puerto toda esta lírica nada mejor que contar con un actor que también ha sido tenor, Paul Sorvino, con uno de los actores de The Rocky Horror Picture Show, Anthony Stewart y con una especialista en dar la nota, Paris Hilton (sic).
Según afirma el propio Lynn Bousman, se barajaron los nombres de Jon Bon Jovi, Lenny Kravitz o Avril Lavigne para los papeles principales pero no le parecían las personas adecuadas para dar vida a sus personajes, pero curiosamente se escuda en el tirón comercial para justificar la presencia de Hilton… ¿alguien entiende algo?
Por si todo esto fuera poco, la película comienza con unas viñetas al más puro estilo de cómic clásico que nos adentran en el mundo de Repo! y que van apareciendo después, a lo largo del film, para explicarnos, a modo de flashbacks, el pasado de algunos de los personajes principales. Lo curioso es que, a pesar de resultar una forma realmente atractiva visualmente de hacernos avanzar en la historia, ¡¡todo lo contado en esos dibujos se cuenta luego con imagen real o diálogos (cantálogos)!!

Quien vea el trailer que no se engañe; toda la imaginería visual que hay en Repo! se quema en sus primeros minutos y, a partir de ahí, solo hay dos alternativas: o te enganchas a la historia de la pobre muchacha que descubre que su vida es un engaño o directamente abandonas la sala. Puede que, después de todo, eso fuera lo que nos estuviesen diciendo ayer cuando nos pidieron que nos levantáramos de nuestras butacas y solicitáramos la devolución de nuestro dinero.

SITGES 02 -CROWS ZERO


Si hay alguien que no puede faltar en Sitges, aunque no nos brinde su presencia física, ese es Takashi Miike. Desde que sorprendiera a todos con la estremecedora “Audition” y revolviera hasta el último de los estómagos con “Ichi the killer”, no hay edición del Festival en la que no haya al menos una película suya proyectándose, ya sea dentro o fuera de las secciones oficiales.
En esta ocasión se trata de una adaptación del manga japonés de Hiroshi Takahashi, Crows, y que en la película lleva añadido el subtítulo de “Episodio cero” debido a que la historia que nos explica sucede justo un año antes al momento en el que da comienzo el manga original.
Los que esperen encontrar en este film la casquería habitual del director de “Llamada perdida” se van a ver muy decepcionados. No es que estemos ante un film ajeno a la violencia ni mucho menos; apenas hay un fotograma en el que alguien no esté propinando o recibiendo una brutal paliza, sin embargo la puesta en escena y la intención del director no está tan próxima al gore como al cine de acción, subgénero peleas (si es que tal cosa existe). En el fondo, estamos ante una película que se encuentra más próxima a la ingenua Karate Kid que a la explícita Battle Royale, por más que aparentemente sea una especie de versión light del film de Takeshi Kitano.
La trama gira en torno a un instituto en el cual nadie estudia y, de hecho, nunca se da clase (en la película tan solo se ven profesores en los primeros cinco minutos). El centro en si es tan solo el lugar de reunión para unos alumnos adolescentes que sencillamente se pasan las horas lectivas peleándose para alzarse con el título de Rey del instituto, algo que nunca nadie ha conseguido. Y aquí es donde interviene Genji, el hijo de un jefe yakuza que decide conseguir dicho título ya que su padre le ha prometido que si lo logra le cederá su puesto en la organización.
A partir de este planteamiento sería muy sencillo entrar en la dinámica de una sucesión de peleas en masa o de uno contra uno aumentando cada vez la dificultad o la violencia. O convertir la película en una batalla a muerte con sangre por todas partes, como hizo Kitano. Pero vete aquí que Miike da un vuelco a la propuesta y convierte la película en un drama juvenil con momentos musicales y mucho, mucho humor. Tanto es así que en ocasiones, da la sensación de que lo que estamos presenciando es en realidad una comedia.
Aunque Genji, el protagonista, es un luchador consumado, pronto aprende que no podrá hacerse con el instituto entero si no lleva a cabo alianzas con los líderes de otras aulas y, para ello, trabará amistad con un mafioso de una banda rival que le enseñará otros medios distintos a la violencia con los que llegar hasta el poder. La relación que se establecerá entre ambos les brindará a los dos la posibilidad de enriquecerse personalmente con las enseñanzas del otro. Uno comprenderá que para llegar a la cima no basta con ser el más fuerte y que se puede conseguir más con un apretón de manos que con un puñetazo (el mismo Gandhi se sentiría orgulloso), mientras que el otro podrá redimirse por su comportamiento cobarde y recuperar una etapa de su vida a la que debe su vergonzosa profesión actual.
Divertirdo, violento, emocionante y fresco. Así es el espectáculo que nos sirve Miike con este Crows Episode 0. Y si alguien cree que hay demasiada violencia y que se trata de un film que podría ser no apto para nuestros adolescentes, es que no se ha parado realmente a meditar sobre los muchos valores y enseñanzas que emanan de esta película que además tiene un formato transgresor idóneo para que resulte incluso educativa. Y lo mejor de todo es que ningún padre tendrá que recomendársela a su chaval de quince años. Sus imágenes serán reclamo más que suficiente.

NOTA: la película no se exhibirá en nuestras salas a pesar de haber sido la número 1 en la taquilla de Japón y haber recaudado en su primer mes de exhibición 16 millones de euros. En España se editará en DVD y se comercializará a partir del próximo 14 de octubre.

sábado, octubre 04, 2008

SITGES 01- SEXYKILLER


Pues bien, por fin llegué a Sitges y, aunque me he perdido dos dias con propuestas interesantes (Reflejos, Transiberian,...) hoy ya he podido comenzar a ver cine, aunque no mucho la verdad. REsulta que el pase de REpo! the genetic opera, que era el plato fuerte de la mañana se ha ido a la mierda por, según parece, un problema de seguridad. Al menos eso nos ha dicho el director del Festivla, Angel Sala, que ha tenido que aguantar las quejas y abucheos de la gente (ya que el pase de prensa estaba abieto además al público). Total, que en toda la mañana tan solo he podido ver Sexykiller que paso a comentar a continuación de forma breve. Tampoco da para mucho, la verdad.


El cine español hace ya muchos años que se liberó de sus complejos y no tiene miedo de producir todo tipo de películas. De hecho, en los últimos años estamos asistiendo a un goteo incesante (casi un chorro) de películas de misterio, terror y hasta ciencia ficción.
En Sexykiller hay todo eso y más. Sin embargo, la intención de esta película no es la de hacernos temblar, ni estremecernos ni maravillarnos. Sencillamente pretende hacernos reír jugando la baza de la parodia y las referencias cinematográficas.
Sus actores, la práctica totalidad, proceden de distintas comedias televisivas, su guión está lleno de detalles y guiños (muy obvios, nada rebuscados) a películas de terror en general y tanto el montaje como la banda sonora y el look de la película son desenfadados y rápidos.
El problema es que tanto parodiar y tanto jijijaja contra el cine de género (especialmente el hollywoodiense) acaba volviéndose contra la propia película que, sobretodo en su primera mitad, se hace cansina y se torna autoparódica. De hecho, es gracias al giro que se produce en su última parte que la película puede salvarse y hasta recomendarse, pues en ella están contenidos los dos o tres mejores gags del film.
La promoción de Sexykiller ha hecho hincapié en su baza argumental; la primera psychokiller femenina del cine, es española. No obstante, seamos realistas. Sexykiller no es REC, no se toma en serio a si misma y por lo tanto nadie la va a tomar en serio, ni cuando compre una entrada al iniciarse su carrera comercial en nuestros cines, ni cuando llegue el momento de entregar premios en este o cualquier otro Festival al que se presente. El personaje interpretado por Macarena Gómez, híbrido entre Hannibal Lecter (sic) y Paris Hilton según el guionista del film, no es más que una niñata a la que vemos matar a sus compañeros de clase a razon de uno cada diez minutos, pero carece de empaque y está totalmente al servicio de la comedia. En definitiva, tiene mucho de Paris Hilton y prácticamente nada (o absolutamente nada) de Hannibal Lecter. Además y por si fuera poco, ese dudoso honor de ser la primera psychokiller de la historia habría que discutirlo mucho porque, además de la horrenda secuela de American Psycho (donde la psicópata es una mujer), está la muy conocida, y además citada en Sexykiller, asesina de Viernes 13, es decir, la madre de Jason Vorhees.
En definitiva, estamos ante una película divertida aunque irregular, que sólo recomendaría como parte de una sesión doble o triple con otras joyas de nuestro género fantástico-paródico como “Acción mutante” o “La mujer más fea del mundo”.

lunes, marzo 17, 2008

LA CRIATURA PERFECTA Y RISE; Vampiros de pacotilla



Es curioso que, habiendo visto recientemente dos auténticas joyas cinematográficas como son "Pozos de ambición" y "No es país para viejos" acabe dedicando el post de esta semana a dos bodrios como "La criatura perfecta" y "Rise, cazadora de sangre", pero así es. Supongo que resulta más fácil o seductor hacer una crítica para despellejar que para alabar. O quizá es que sencillamente estoy contagiado por la semana vampírica que Dude ha puesto en marcha en su blog.
Entremos en materia.

La criatura perfecta trata de un mundo alternativo ambientado en clave retrofuturista en el que vampiros y humanos conviven en armonía. Los vampiros son tratados como seres místicos y forman lo que llaman "La hermandad" y los humanos los adoran como ángeles y les ceden amablemente su sangre vía transfusión. Todo se tuerce cuando uno de estos hermanos decide beber directamente de la botella, quiero decir del cuello, sucediéndose una serie de crímenes por toda la ciudad que La hermandad no desea que tengan demasiada publicidad.
Hasta aquí tenemos un argumento no carente de cierto atractivo a pesar de estar ya visto en la aceptable "Legado de sangre", con la que además comparte la trama detectivesca en clave de buddy movie con policía humano que tiene que aceptar de compañero a un vampiro.
Acepto que las pocas imágenes de ese mundo retrofuturista con el que se adorna la película son atractivas (coches de los años cincuenta, zepelines que cruzan el cielo nocturno, edificios góticos mezclados con barrios que parecen salidos de la pluma de Chales Dickens...) pero no bastan para lavar la pobre producción que envuelve el film. Los actores, pese a no hacerlo del todo mal, carecen también de todo atractivo. No ya porque no sean primeros nombres (tan solo Safren Burrows destaca algo en ese aspecto) sino porque los personajes apenas tienen algo que decir en una película que no se sabe si pretende ser de acción con cierta inspiración en "Underworld" o si persigue cierta profundidad con un discurso sobre la aceptación del diferente en la sociedad y bla, bla... En cualquier caso, no encuentra su sitio y resulta ineficaz en ambas vertientes.
En fin, la recomiendo ver de noche. Sobretodo si os cuesta coger el sueño.

Sobre Rise cazadora de sangre... pues nada. Una gran decepción. Películas como ésta son las que hacen que "30 dias de oscuridad" destaque a pesar de sus muchas carencias.
Aunque la historia de la periodista que se mete donde no debe y acaba convertida en vampira vengadora contiene algún plano de cierta intensidad (como el de su renacer vampírico o el de su primera alimentación con víctima, el vagabundo)la trama se desarrolla de un modo mecánico estilo videojuego. Lucy Liu se pasea por la película yendo de malo en malo a los que se despacha con tanta facilidad que cuesta imaginar como vampiros tan incompetentes llevan tanto tiempo sobre el mundo sin haber sido eliminados por su propia torpeza.
Para colmo, al director de la faena no se le ocurre otra cosa para dar cierta intensidad visual al montaje que incluir flashes de tanto en tanto en plan visiones de la protagonista, probablemente el recurso más utilizado en el cine de terror de estos últimos cinco años. Y no contento con eso se lanza a las referencias, guiños, homenajes o como queráis llamarlos a otras películas como son el poncho que luce la Liu en plan spaguetti western o las pequeñas cuchillas con las que los vampiros deguellan a sus víctimas igual que en la magnífica "El ansia".
Lo peor, no obstante, está aún por llegar en forma de final, en el que imagino que se pretende dejar abierta la posibilidad de una continuación. No me quiero ni imaginar lo que puede ser hacer de Rise una franquicia. Como si no tuviéramos ya bastante con Guardianes de la noche y Blade.

Si a pesar de lo explicado seguís teniendo ganas de ver una película de vampiros recordad que siempre nos quedará "Cronos", "La adicción" o la ya mencionada "El ansia". Por decir algunas.


PD: Si aun no conoces The last ones pásate y únete a nosotros en esta aventura en forma de novela-blog. Ya hemos completado el primer capítulo y nos embarcamos en el segundo.